Nuevos antecedentes históricos para el carignan. Todo, menos el terremoto.


En el último cuarto del siglo XIX, los americanistas confiaron en que el conocimiento, la observación, y aquellos experimentos en torno al uso de portainjertos norteamericanos, brindarían una solución ante la crisis filoxérica. Los sulfuristas, en cambio, cargados de esa mezcla que envuelve en un sólo contenedor la fe arrogante y el nacionalismo, creían que las nuevas estacas y portainjertos carecían de identidad. Claro, provenían de un país sin la historia ni la tradición vitivinícola francesa. Se negaron a utilizarlas porque todo ese material, echaría raíces en suelo francés. Fue entonces que depositaron su confianza en un insecticida, el sulfuro de carbono. Con eso bastaría, pensaron. Y como bien sabemos, se equivocaron. 
Americanistas y sulfuristas se enfrentaron especialmente en la Borgoña, pasando a Burdeos, Languedoc, y así hasta extender el conflicto por todo el país.

En Chile, el americanismo se personificó en la figura de Gastón Lavergne, quien fue comisionado por el gobierno chileno en labores de fitopatología y control preventivo. Un técnico francés que se convirtió en una verdadera barrera humana, certificando el ingreso de vides o eliminando aquellas que merecían dudas. Prueba de su estricta labor queda constatada en 1900, tras la quema de 291 paquetes de sarmientos de 140 variedades distintas, las que fueron embarcadas en Francia con destino Valparaíso, donde finalmente desembarcó el vapor Orellana.
El botánico y economista francés Alain Huetz de Lemps quien es el principal narrador del conflicto americanista sulfurista— en su recopilación titulada La vigne américaine, nos explica el porqué de estos embarques. En plena crisis filoxérica, se produjo un intenso intercambio de estacas, que llevó al tráfico de algunos excedentes. Bodegas y centros de estudios californianos las hacían de piratas y héroes, obteniendo gruesas ganancias con la exportación de material francés injertado en pie americano, a lo cual suma la venta de variedades híbridas y portainjertos.

Cepajes sobraban. Así lo corrobora Sherry Monahan en su libro California Vines, Wines and Pioneers. Durante el siglo XIX inmigrantes y terratenientes acumularon una gran cantidad de variedades europeas, sobre todo francesas, en tiempos que Norteamérica inició la reconversión de viñedo criollo a europeo. La internacionalización de cepas se extendió hasta Australia e incluso a Europa del este, aterrizando en Chile por 1850. Fue un fenómeno mundial, y no tan solo local, como solemos creer.

Con sulfuristas reconvertidos y el cese de tráfico y venta de material (circa 1907), el nuevo siglo comienza con vides certificadas. Destacados enólogos como German Bachelet (viña Subercaseux y Santa Carolina) garantizaban la selección de sus plantas, en este caso provenientes de la viña Santa Margarita y Victoria. Así queda impreso en un anuncio de la Agenda Agrícola de 1924. La mayoría de estas cepas eran viejas conocidas por Bachelet, salvo una, el carignan, que se inscribe dentro de la lista.

Cuatro años más tarde el carignan y Gastón Lavergne, entran nuevamente en escena.

Se cree que el último catálogo del criadero Santa Inés de NOS fue impreso en 1930. Sin embargo, entre páginas se incluye el verdadero año de publicación. Es 1928.
En la sección vides, se extiende un amplio listado de variedades certificadas por Lavergne, provenientes de viveros seleccionados los cuales, no se especifican o dan detalles. Aunque hay dos señas que nos pueden indicar la procedencia de las estacas: la mayoría de las vides se inscriben con el sinónimo de origen, encontrándose simultáneamente plantadas en el país de procedencia, y California.
 
Enumerada como la número 1207 se identifica en el catálogo a carignan como Carignane. Este sinónimo, históricamente ha sido utilizado en una sola región vitivinícola en el mundo: California.  Incluso en la actualidad. Para efectos recopilatorios del carignane, autores como W. Flickin, J.L. Jacobson y Andrew Walker, señalan un singular patrón de cultivo, tanto en la región norteamericana citada anteriormente, como en Languedoc y Argelia. En ellas, se planta ‘carignane, cinsault y aramón’ en conjunto. El que conocemos como carignan, era parte de una triada que al parecer, tenía cierta particularidad. En su momento, este esquema de cultivo dejó más preguntas que respuestas, ya que también advertimos su presencia en un cuarto país. Chile.
 

La misión de Alejandro Dussaillant

A pesar de la estricta labor ejercida por Lavergne, entre 1930 y 1937 se toman medidas reales contra un posible ataque de la filoxera en Chile. Más allá de simples prevenciones y obstáculos aduaneros. Para tal efecto el ministro Máximo Valdés, encomienda a Alejandro Dussaillant el estudio y forma de combatir este y otros problemas que podrían afectar al viñedo chileno. El 2 Noviembre de 1936 entrega el resultado de su misión ad honorem, que lo llevó por viveros europeos y por destacadas escuelas de viticultura, como Mendoza, Montpellier, Paris, Grignon, Velletri y Argelia, entre otras. Su trabajo oratorio fue impreso en 1937 por editorial Nacimiento.
Dussaillant, señala que la única forma de combate efectivo contra la filoxera, era el uso de portainjertos proveniente de ciertas especies de vides americanas. Sin embargo, el técnico explica que no basta con que el pie madre sea resistente. Se debía tener en cuenta la región, suelo, exposición, y afinidad entre patrón y pua. Destacando que, de todas formas se debía reforzar la barrera, plantando variedades y manteniendo patrones americanos en reserva.
Para separar uso y suelo, Dussaillant dividió el país en seis regiones vitivinícolas, o mejor dicho, seis tipos de casos para efectos de contención. La última zona, la número seis, se caracteriza por suelos sin riego, con una profundidad de 1,5 a 2,0 metros. Se recomendaba o desestimaba el uso de algunas variedades de vitis americana donde se cultiva côt, carignena y país.  Y en suelos más arcillosos donde hay cultivos de cinsault y aramón, se recomienda por ejemplo, la híbrida 3306.

La región número “6”, en realidad corresponde a una franja de secano que se extiende desde Cauquenes a Itata. Para efectos de reconocimiento enológico, durante casi dos siglos ambas zonas eran parte de una sola región vitivinícola. Y también lo eran políticamente, hasta 1927, cuando comienza el proceso de separación y reorganización que se extiende hasta 1979. 
Bajo las señas de Dussaillant, el patrón parece similar al de California, Languedoc y Argelia. Investigando en terreno, nos dirigimos a la franja de secano, donde hemos podido corroborar que al parecer, las sugerencias del técnico se  ejecutaron.
En visita a Itata con el enólogo Juan José Ledesma, observamos en las inmediaciones de Guarilihue un patrón de cultivo poco usual. Dos hileras de híbridas por paño completo de cinsault. En Tinajacura, encontramos aramón con otras que nos explican, fueron arrancadas por no ser productivas. Probablemente híbridas sin capacidad de producir fruta. En Ninhue, observamos dos hileras de vitis americana por un total de tres cuarteles de país. En Cauquenes, Name, e interiores, con Sergio Amigo Quevedo (Viña Cancha Alegre) identificamos algunas hileras de vitis americana en medio del carignan. En algunos fundos cercanos a Cueva del León, parte de pequeños lotes de carignan conservan algunas variedades americanas.
Bajo la tradición campesina cauquenina, a las supuestas híbridas sin fruta se les conoce como “país guacho” o “las sin fruta”. Cabe realizar estudios para comprobar su identidad genética. Algunas americanas se utilizan en parronales. Ejemplo, en la Iglesia de Cauquenes, donde una variedad se mantiene en parrón.
Se tomaron muestras de algunos ejemplares de americanas en Itata (Proyecto Cepas Ancestrales, de J. J. Ledesma), las cuales fueron llevadas a INIA, donde tras el respectivo análisis de ADN (Hinrichsen), dio como resultado que correspondían a IONA e ISABELLA. Isabella o Isabelle, es una variedad híbrida de Carolina del Norte, de resistencia 5 ante la filoxera, la más baja, pero considerada óptima o ideal para suelos sin riego, y señalada por la literatura norteamericana, apta para cepas como cinsault y carignan.

 
Conclusión

Carignan, cinsault y aramón, ya se encontraban plantadas antes del terremoto de 1939, coincidiendo con la data estimada de los cultivos entregada por los mismos dueños de predios. Hay evidencia que el carignan se encontraba disponible para la venta en criaderos chilenos desde la década de los veinte. Alrededor de 1936 Alejandro Dussaillant deja constancia que ya existían cultivares en una zona determinada, entre el río Maule e Itata. Todo indica que las variedades americanas se plantaron con carignan, cinsault y aramón, siguiendo un esquema preventivo ante un posible ataque de filoxera.
Queda sujeto descartar a España como probable fuente de origen carignan. Tardíamente, el 1 de junio de 1885 se declara a la filoxera como "calamidad pública". A partir de 1888 recién se ponen en marcha estaciones experimentales y viveros. En total, el viñedo español perdió 700.000 hectáreas en las dos primeras décadas del siglo XX. Una de las variedades diezmadas fue crujillón, carinyena y mazuelo, sinónimos de carignan. Contrario a Languedoc, que “americanizó” sus viñedos en 1880, y la cual podría ser otra de las fuentes del carignan chileno.

No se encuentra hasta el momento evidencia ya sea de minutas, leyes, artículos con fuerza de ley, mandato presidencial, ministerial, o del enólogo regional, que determine explícitamente, si la decisión de plantar ambas variedades fuese producto del terremoto de 1939. La única advertencia o ayuda textual, se imprime el 18 de febrero de 1939 en el periódico La Verdad, citando a representantes de la Unión Agrícola del Sur con sede en Concepción, solicitando interceder ante el Ministro de Agricultura para ir en ayuda a Cauquenes. No hay minuta ni pauta que deje en evidencia, si el resultado de aquella reunión propició la masificación de cultivos de carignan.  
La finalidad de recopilar estos antecedentes, no pretende desbaratar tesis cuyo fundamento oral se ha planteado anteriormente. Sino más bien, aportar nuevo material histórico, con tal de reducir el amplio marco teórico y especulativo que predomina sobre la historia del carignan chileno.

Alvaro Tello


Agradecimientos:
Viña Odfjell
Fernando Almeda
Pedro Parra
J.J. Ledesma
Marcelo Retamal

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