Viognier. Pesos más y pesos menos.

83d93b9a97af7af1d7fe6b9ada6df3c5Dentro del pequeño mundo informativo-literario de los vinos, muchos coinciden que el escritor inglés John Livingstone-Learmonth, ha sido una de las figuras más relevantes en cuanto a estudios y publicaciones del Ródano se refiere. Iniciando su recorrido diez años antes que Parker y Robinson tuviesen la intención de visitarlo y revisar sus vinos.
El conocimiento de Livingstone-Learmonth, se fue profundizando a medida que se proyectó más allá de la rutina de degustación y un discurso enológico previamente armado, al cual tentativamente pudo haber agregado la interpretación de cientos de garabatos ilustrativos que señalan suelos y climas.
Si bien estos datos se incluyen en sus obras, el escritor prefirió escarbar en cada una de las historias que se asomaron en boca de los viñateros, incluyendo con igual interés, las declaraciones vertidas por los equipos de trabajo que se encuentran tras los viñedos, esquivando a su paso cualquier valoración de la imagen por sobre la información. El escritor evita contaminarse de subjetividad, llega limpio, se impregna de los colores locales, de su historia y recorrido, consiguiendo estudiar el Ródano y su impacto dentro y fuera de Francia, formulando algunas tesis que hasta el día de hoy parecen irrefutables.
Parte de su propuesta escrita, menciona a un Ródano cuya variedad viognier en los años treinta difícilmente consiguió una buena cosecha, por ende, no pudo asegurar la calidad de sus vinos. Manifestando que hasta la década de los setentas esto se mantuvo invariable.
Resumiendo, el viognier pasó a ser una cepa estancada en una pequeña DOC, considerada de corte (complemento del Syrah) o utilizada en vinos de mesa y tradicionales. Sin embargo, la historia logra revertirse cuando hacen su llegada al Ródano viñateros australianos y californianos, con el fin de extraer material para cultivarlo en sus respectivos valles.
“[…] la vid regresó de entre los muertos a principios de 1970. Específicamente en 1971, de 13.7 hectáreas que estaban creciendo en el norte del Ródano, en Condrieu y Château Grillet. Eso era todo lo que había en el mundo. La variedad comenzó [realmente] a hacerse conocida en 1981, cuando los entusiastas californianos Richard Minor (un dentista de profesión) de Ritchie Creek y Bill Smith, de La Jota, plantaron algunas variedades de viognier en laderas fuera del Valle de Napa.” –señala el escritor.
La conclusión sugerida a modo de subtexto, es que la presión externa fue lo que permitió poner mayor atención a la variedad blanca, llevando a los productores a hacer estudio y mejorar las condiciones para retomar su verticalidad, volviendo a la palestra las que alguna vez fueron denominaciones de origen reconocidas.
411249_4951139413152_1008659510_oCuando en Chile se lee de viognier, logramos recopilar declaraciones bastante pobre, que son posibles instalarlas fácilmente en otras cepas y en cualquier día del calendario, como si de un extenso lugar común se tratase. Sin embargo, es interesante cruzarse con dos profesionales que coinciden con algunos puntos de vista que salen del círculo de seguridad.
Rodolphe Bourdeau (Quebrada de Macul y Tamaya) señala que el viognier chileno es muy difícil de vender, o que realmente (corrige) no se sabe bien cómo salir a venderlo. Añadiendo que otros países ya llevan tiempo de ventaja consiguiendo vinos alternativos y menos complicados que los del imbatible Ródano.
Por otro lado, Héctor Rojas (viticultor de Viña Tabalí) argumenta algo similar. Agregando que es muy difícil experimentar con una cepa que al final tiene una salida comercial muy limitada, que se dirige a un nicho muy reducido de consumidores. Poniendo énfasis en un elemento al cual se le ha dado muy poca importancia: el que a nuestro viognier, le falta peso en boca.
Cuando revisamos la mayoría de las notas de cata, perfiles y descripciones, nos encontraremos cómo se ha vuelto un reiterativo comodín el sobredimensionar su increíble perfil aromático (propiedad nata) siendo escaso o nulo, el material que nos revele su desempeño en boca. O un equilibrio en boca y nariz que por ejemplo, es el principal elemento del cual podemos observar la distancia que hay entre el viognier del viejo y del nuevo mundo.
Si bien las comparaciones son una joda y no podemos pretender replicar realidades a 14 mil kilómetros de distancia, se entiende que el vino tiene por objetivo beberse, y no olfatearse obsesivamente.
Se puede configurar un buen panorama y desatender el último reclamo haciendo prueba de muy buenos alcances, como Río Místico 2013 de Von Siebenthal, y el colchagüino Casa Silva Reserva Viognier 2013. Resulta también un interesante y complementario ejercicio, repasar lo que ocurre en el norte con Tamaya, Tabalí y Viña Dalbosco.
Tamaya posee actualmente en su portafolio un Viognier que tiene un buen balance entre nariz y boca, algo muy similar a Tabalí Reserva. Por otro lado, Dalbosco sigue a paso largo aumentando su intensidad estas tres últimas cosechas. Sin embargo, surgen quejas internas del viognier nortino y su intenso aroma a chirimoyas (volvemos a olfatear) que destaca por sobre sus competidores sureños. Descriptor que ya en la parte profesional, no se sabe bien si llega a conformidad o desaprobación.
La venta y promoción con descriptores adjuntos, resulta un tema muy interesante cuando retornamos al Ródano, y vemos como el viognier resucitó en menos de treinta años, abriéndose paso en medio de crisis y malas cosechas. Es interesante ver que “casualmente”, después de la llegada de los norteamericanos y australianos, se desempolvaron mágicamente ante la prensa historias labradas en piedra, de terruños que trenzan sus historias a través del sendero Romano en el siglo III, pasando por reyes, emperadores e interminables conflictos bélicos que perduraron hasta el siglo XX. La narración (promoción) terminó sacando a la luz su reconocimiento como DOC en 1956, evento capitalizado a la llegada del millonario Francois Pinault (Château Latour) quien adquiere en el Ródano el monopolio de Château Grillet.
Una línea de tiempo flamante y rearticulada, que se excusa de aquella habladuría sacada de la literatura, que nos explicaba eso de las malas cosechas y simples vinos de corte. Ahora, podemos creer  que fue un tropiezo y nada más.
 Y pensar que estábamos hablando de cómo vender el viognier.










Alvaro Tello
@Vinocracia

Comentarios

  1. Anónimo10:05

    Le falto poner los de Domaine de Manson.... Residentes de Chanchos.

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  2. No he probado el viognier de Arnaud, y lo he tenido frente a mi ya cuatro veces. No pasará de una próxima, anónimo amigo.

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  3. Gracias por compartir tu experiencia y conocimiento, buena nota, saludos y salud🍷

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