Dogmas y empireumas. Ventolera Litoral, Sauvignon Blanc 2011.

58168-Litoral-Sauvignon-Blanc-400x700En apariencias no fue un gran descubrimiento o al menos uno tan extensamente divulgado, que nuestro aromático sauvignon blanc era más bien las variedad sauvignon vert (friulano o sauvignonasse) con algo y quizás muy poco de sauvignon gris. Este hecho que no pasó tan desapercibido por un periodista británico que lo tildó solapadamente de fraude, llegaba entre tantas otras cosas, a explicar la supuesta fuente del menospreciado descriptor que hacia referencia a la cebolla o “pichí de gato”.

Posterior llegada de sauvignon “americano” y sancerre –y hablando de poca divulgación e inmediatez– fue posible revisar que tras la poca resonancia de aquella información, se continuaba vergonzosamente puliendo destreza en torno al tema, llenando publicaciones con interesantes e imaginativas teorías de los inapetentes descriptores de una variedad que incluso llego a ser dentro de toda esta rareza, reconocido como el problema de “el clon chileno”. Finalmente esto terminó separando el asunto cepa-descriptor en forma divergente: uno que se estudiaba a nivel de profesionales, y otro especulativo en manos del consumidor y una parte de la prensa que continuaba rezagada.

El tema, es que en materia de rechazo o aprobación de descriptores, su fuente u origen, son un bombardeo de conceptos propios del área enológica  y comunicacional que lamentablemente, traspasan la barrera llegando a parasitar ideológicamente en el entorno del bebedor común. Ejemplos que gozan de cierta vigencia se pueden citar varios: mineralidad, el mentol del cabernet sauvignon, el pimentón del carménère, la desagradable torrefacción traspasada al vino, o el intento de clasificar cualquier acidez que consiga provocar supuestas incisiones en el paladar, llámense filosas o punzantes.

Este último tiempo ha comenzado a sonar a nivel subterráneo y cada vez más cerca de la superficie el empireumático, relacionado con el aroma a caucho, goma, vulcanizado o alquitrán, que ha pasado a integrarse de lleno y sin discusión mediante, como parte de la complejidad de algunas variedades blancas costeras nacionales. Ante este hecho y como los aportes represivos no tienen demora, ya tiene sus primeros detractores que le adjudican cualidades defectivas.

aroma-wheelCreo que esto podría tener un reciente origen (para ir haciéndole quite a los dogmas) si se ha revisado los estudios de la académica de la Universidad de Davis, Ann C. Noble, quien fue la última y vigente autoridad en clasificarlo dentro de un fragmento de rueda, que lo hace parte un subgrupo de descriptores de origen químico, al cual se le atribuyen cualidades supuestamente negativas. También considerado como tal en Chemistry of Wine, de Gayon, Glories, Maujean y Dubordieu.

Décadas antes, quien divulgó extensamente este descriptor fue el enólogo Émile Peynaud, encontrando su origen (o uno de los tantos que se han adjudicado hasta ahora) para también clasificarlo, manteniendo cierta prudencia ante lo que pueda considerarse aporte positivo o negativo. Peynaud al igual que Noble, se abocó analizarlo para hacerlo parte de un grupo descriptivo, como medida docente para ser identificado por especialistas o entusiastas. Tras esto, la duda podría despejarse si revisamos que hace 34 años atrás y mucho antes incluso, el empireumático no cabía dentro de una supuesta imperfección, al contrario, se entendía que era parte natural de la entrega de vinos blancos germanos, algunos franceses, húngaros y georgianos. Considerado a tal punto, que fue inscrito como parte hereditaria del terroir, como aseguró el sommelier francés Alain Roiser (mejor sommelier de restaurant en Francia, 1975) quien hizo mención de aquella verticalidad del empireumático ejemplificando con los vinos Pouilly Fumé, Côte de Beaune y Tokaji. De alguna manera, muchas de las investigaciones de las personalidades mencionadas y otras que quedan bajo el tintero, basan su nombre descriptivo gracias al trabajo del botánico sueco Carolus Linnaeus, quien ya lo había descubierto en forma natural hace 200 años atrás.

Si ya hemos convivido tanto tiempo con el ¿es entonces un defecto? Depende del nivel de la autoridad que nos esté conduciendo a argumentar que si lo es. Entendiendo que en la gran mayoría de lo casos, los descriptores sean aceptables o no, se ajustan a los caprichos de comunicadores y enólogos, o incluso, se enmarcan dentro de un ciclo comercial que esté presentándose en un determinado tipo de vinos. Por lo tanto y como el bebedor común no suma ni entra como factor determinante a lo expuesto anteriormente, asúmase su desprecio o disfrute con total libertad. Por el momento.

Casa Marín ya venía acostumbrándonos con algunos de sus vinos que asumen sin preocupaciones el  caucho y la madurez, siendo sorpresivo descubrir el que Viña Ventolera y su Litoral Sauvignon Blanc 2011, venía medianamente integrado con este descriptor.

Medianamente, ya que no es el total o el peso bruto de este sauvignon que está por debajo de los diez mil pesos, que levanta su cuerpo en boca, haciendo imaginar a muchos que no debería corresponder a su precio, debido al aporte de esa traza de caucho y espesor que llama a ser agregado como parte de su complejidad. Que finalmente termina siéndolo, ya que la delgadez no es lo propio, como podríamos tener en un ramillete de sauvignon blanc casablanquino, que –no generalizando– tienden a aligerarse bastante.

Litoral juega a ser un poco más directo, al no mitigar su carga. A pesar que pareciese tener dos estructuras diferentes, donde va a un lado la tipicidad y su inexplicable asimilación con “frescura”, y por otro lado algo de madurez integrada. Con mucho menos detención y si se toma despreocupadamente, se percibe muy amable y lineal, algo que llama a apreciar todas sus capas. Sobre todo si se ha probado bastante de esta cepa bajo los cinco mil pesos, donde el sauvignon blanc se presta como vino sacador de apuros y de entrada rápida.

Creo, que este sauvignon es un aporte para lo que es Leyda y el Valle de San Antonio, tomando en cuenta que además ha ganado simpatía entre los cultores de la cepa, que no han dudado en tacharlo de “vinazo”.  Aterrizando que cualquier botella que tienda a escaparse fuera de la órbita ha de serlo, siendo cada vez mas frecuente tropezarse con vinos que han ido paulatinamente tomando distancia. Cuestión que al final, le está otorgando de a poco al vino chileno, algo de merecida entretención.

Alvaro Tello.

@vinocracia

Comentarios

  1. Hola Alvaro.
    A mi particularmente me encantan esos vinos y disfruto mucho de los blancos de Casa Marín. Siempre me resultó que esos descriptores cuando suman complejidad y no se adueñan de la escena, le caen muy bien al vino. Soy de los que opina que los blancos chilenos son muy entretenidos, ya que hay mucha variedad de estilos y casi que no he probado blancos que me disgusten.
    Felicitaciones por la nota, fue muy esclarecedora para mi.
    Salud!!!

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  2. Hola Ariel, muchas gracias por pasar y dejar un mensaje. Me alegro que haya esclarecido algo, y de paso, genial tu historia de Valparaíso, quien lo diría, tienes historias para contar de sobra, creo, nos falto tiempo la última vez para averiguar más cosas, quedamos pendiente de juntarnos, ¡Un abrazo!

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  3. No se te ha ocurrido que esos SB pueden venir con un % de riesling ? al final ese descriptor es endémico del riesling

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  4. No podría descartarse un aporte de riesling, pero declaran 100% sauvignon, al igual que Casa Marin. No se si es endémico tal como dices, ya que el en la Université de Victor Segalen de Burdeos, registraron mas variedades blancas con empireumático, incluso en ciertas condiciones muy particulares el muscat era proclive a dar ese descriptor. Voy a averiguar si tiene algún aporte.

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