Tinto de Rulo, 100% País. Agregar al cuento los capítulos que faltan.

TINTO DE RULOEs interesante revisar como a la variedad País se le ha otorgado la calidad de retornada ante un presunto exilio. Caracterizándola como a un personaje de leyenda (algo para ir estudiando) provisto de las condiciones ideales para integrarse progresivamente a un guión y formar un relato épico: tuvo épocas de gloria, esplendor, ocaso, destierro, el retorno y posterior reconocimiento. Una verdadera odisea que me recuerda mucho a Christopher Vogler y su camino del héroe.

A decir verdad fue un repentino abstenimiento metropolitano, lo que dejó fuera de nuestro campo visual el hecho que las viñas la siguieron utilizando para engordar a otros vinos, donde paralelamente, el pipeño del sur logró sobrevivir sin publicidad e incluso, aquellos vinos de mesa provenientes de piletas, tinajas con brea y de tambores de aceite reutilizados, no detuvieron su curso hasta mediados de los noventas. Por ende hablar en estos momentos de redescubrimiento y redescubridores de una cepa que ha tenido un continuo aprovechamiento, es ante los hechos, algo pretencioso.

Creo que la única gran diferencia, es que en la actualidad es fácil encontrarla en forma de relato bajo el amparo y pluma de entusiastas comunicadores. Esa es la gran y extensa novedad de este último tiempo que viene patrocinada por la espectacular aparición de alguna y que otra botella. Acción que comparto.

Pero después de toda esta funcia, ya se comienzan a apagar algunas luces después de haberlas encendido prácticamente todas. A pesar de conocerse su relación genética con la Listan Prieto de Tenerife y Canarias, en línea con la Palomino de Jerez, continúa por estos lados la enología del desafecto. Una relación retractiva que se desprende de enólogos con amplia experiencia los cuales –a excepción de Claudio Barría y el equipo de enólogos de Miguel Torres– hacen referencia a la poca consistencia de una fruta con bajos niveles de acidez, a lo cual suman la dificultad de encontrar un punto de madurez y extracción para logar un vino balanceado, que se abstenga de aquel resultado áspero o rugoso que llama a la desidia. Ante tal disconformidad y vacilación que ataña sólo a algunos enólogos, el material que podría hablarnos de experiencias para desarrollar un vino que pudiese extender su calidad, es escaso o de carácter desconocido. En cambio de su genotipo y amplia sinonimia podemos a modo de consuelo, encontrar bastante.

Los temas de cotejamiento olvidado o inconcluso si bien son interesantes de discutir, podrían contrapesarse con la búsqueda de viñedos y revisión de procedimientos que durante este último tiempo vienen señalando jóvenes enólogos, como por ejemplo, Juan José Ledesma, y por otro lado, el equipo a cargo de Tinto de Rulo, quienes dando un giro muestran que dentro de esas pequeñas variaciones fenotípicas, puede haber algo interesante.

IMG_3571Recorriendo y buscando viñedos que estuviesen específicamente en laderas, cercanos a la mar, Jaime, uno de los responsables de Tinto de Rulo, señala que ya de regreso a Chillán y sin resultados bajo el brazo, encuentran entre los escabrosos bosques de pinos un viñedo de apenas 0,9 hectáreas que responde a los requerimientos, ubicado en una pequeña localidad de la comuna de Treguaco conocida como Denecan, al sureste de Coelemu, a orillas del río Itata, lugar que debe su principal actividad económica a lo que son las faenas forestales y, que como en muchos lugares de la región del Bio-Bio, ha visto estancado su desarrollo agrícola desde comienzo de los ochentas.

En condición de sobreviviente, el viñedo de rulo de bajo vigor cuya edad se calcula entre sesenta a setenta años, se le extrae la fruta determinando su madurez únicamente por degustación. Despalillando y moliendo a mano para macerar por diez días, que es el tiempo que demora en fermentar con levaduras nativas. Cabe destacar que la fermentación la realizan en viejas barricas posicionadas verticalmente, así, hasta cuatro semanas con temperaturas que bordean entre los 16 y 18 grados.

Saliendo del proceso y probando el vino, hay dos puntos para destacar que creo son los que más me llaman la atención. En primera instancia, es el buen balance entre acidez y cuerpo (tanino si gustan) que toma distancia de aquella aspereza cargante que muchas veces se atribuye a la tipicidad o “rusticidad” de la País (¿mito?). El estrecho vinculo con la artesanía permite que en definitiva la fruta se exprese con tranquilidad, sin aguar o adelgazar el resultado o ir hacia el otro extremo concentrando para comenzar a mostrar amargor. Este vino tiende a irse directo con un buen balance, por ende, de muy fácil paso en boca.

El tema de la acidez es también algo para agregar e incorporar, conociendo y habiendo recolectado relatos no muy auspiciosos que hablan –como dicen los enólogos– de una cepa que tiende a metabolizar muy rápido los ácidos.

En esta oportunidad y según lo conversado en Chanchos Deslenguados, posee un valor más alto cedido naturalmente por el viñedo. La verdad, si bien se puede ser incrédulo ante tanta magia, he podido corroborar este último año consultando a pequeños productores y enólogos de Itata y otras zonas, que esa condición natural o especie de “excelencia”, existe, pero en muy pocos viñedos, que lamentablemente pasa por alto y se pierde al ir mezclándose en la venta y corretaje de uva a las grandes viñas. Como sea, es una verdadera gracia lo suave y bien integrada que es la acidez contenida en este vino.

Otro punto que no se puede pasar por alto, es lo que seguramente podrán dar cuenta al beberlo. Es la nota a reducción que se presenta en nariz, y que me gustaría dejarlo en el siguiente punto que bien explican en Tinto de Rulo: “Este vino necesita abrirse más, eso lo entregará el tiempo y principalmente la botella. Cuando trabajas sin bombas, sin cobre, y sin filtros, es muy difícil lograr la limpieza en nariz tan rápidamente” –señala el enólogo. Considerando clave que tiene una evolución muy positiva posterior al decantamiento y que creo, vale la pena intentarlo.

Es tal el optimismo y el avance del equipo, que ya integraron en una línea muy similar a la botella anterior, un malbec-país proveniente de San Rosendo, que en un amplio sentido va con una mayor profundidad y peso gracias al aporte del malbec. Otra de sus sorpresas que se encuentra en puntos suspensivos y que no sé si tendrá una pronta salida, es una pequeña muestra de aguardiente País, que espero con ansias volver a probar.

1402855066226Como ya podrán estar enterados, al leer “aguardiente” se esperaría sin condiciones esa tradicional bocanada de alcohol que se atora en garganta, muy clásicas del destilado que ronda entre los cuarenta a cincuenta grados, en su mayoría provenientes de Doñihue o Chillán. ¿La diferencia? suavidad y cremosidad que parece desintegrarse en boca. Quienes estén familiarizados con las grappas europeas, adelante, pueden jugar tranquilos.

Finalmente pienso que es bueno tener a este equipo desacralizando y vendiendo sin ser altisonante, haciendo vinos para bebedores y no para enólogos. No refiriéndose a la cepa como si estuviésemos tratando de descifrar el pedigrí de un perro (otra frecuente anomalía para ir estudiando) Acá el factor que a la larga resulta interesante, es un grupo de personas que buscaba un viñedo en particular, encontrándolo, y poniendo a la familia, amigos y novias incluidas, a hacer vino, apoyándose cada uno dentro de su especialidad. Tan simple como eso.

Esto en definitiva, sirve para escribir otro pedacito de historia para la variedad País, que jamás había existido y que no pretende pertenecer al género fantástico.

Alvaro Tello.

@Vinocracia

Notas al pie

- Tinto de Rulo pueden adquirirlo enviando un correo a: tintoderulo@gmail.com

- Para saber quién es o qué hizo Christopher Vogler y por qué fue mencionado, lo pueden leer ACÁ

Alvaro Tello

5 comentarios:

  1. marcelo infante11:57

    probé ese vino después y durante chanchos deslenguados, de verdad sirve mucho leer acerca de vinos en blog como este para tener todo más claro, ahora se explican muchas cosas de cuando lo degusté, ta pasaste, muchas gracias!

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  2. Cata14:34

    Leerte es siempre un tremendo placer y agrado :)

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  3. marvargas02:28

    Hola Alvaro, la reducción ya sabemos de donde viene, el problema es hasta que punto la incorporamos como si no fuese un defecto, ya se esta viciando un poco lo del defecto aceptable.

    Antes que se me olvide, responde los correos!

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  4. Hola "marvargas" al respecto, solo puedo decir que con el tiempo he llegado a querer a algunos defectos, los químicos y los naturales, por el ejemplo el empineumático, algunas reducciones o esteres. Es cosa de gusto, y dicho sea paso, lo que hoy me gusta no guarda relación con lo que me gustaba hace seis o mas años, es lo interesante de todo esto.

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  5. Mauricio20:21

    la reducción es él gran aliado de los vinos naturales....junto con la acidez natural que se da en el sur.....hay q saber esperar e interpretar en la vida

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