Inicio Extra Brut, en momentos que todo comienza a cambiar.

IMG524Uno de los tantos y largos exámenes que se da al momento de evaluar la calidad de un champagne de corto paso por levaduras, es ver cuán lograda es su cremosidad, acidez, frescor e integración con el gas carbónico. Pero a decir verdad la historia de este examen es algo decepcionante, enterándome hace algunos años, que nació como parte del propulsor comercial non vintage impuesto por la denominación de origen francesa, justificando la venta de vinos jóvenes para la clase media que amplió su abanico comercial. Ciertamente esto les permitió salir de aquellos largos periodos de tiempo muerto que tomaba hacer vinos polvorientos y oxidados, con descriptores provenientes de largos reposos, como el plénitude de Moët, que comienza recién a estudiarse el quinto año posterior al degüelle, cuando comienza a manifestarse la oxidación.

Es curioso por decirlo menos, que en Chile se juzgue tan bien a espumantes que entregan anticipadamente desgaste o exageran su complejidad, en menos del tiempo citado anteriormente. Algo insólito, a sabiendas y probando que dentro y fuera de conocidas denominaciones de origen, un vino espumante en ese mismo lapso de tiempo bajo método tradicional, llega con muy poco cansancio o moderada evolución.

Si bien esto depende de una respetable decisión comercial bajo la presión de ir a corto plazo, no es menor considerar que estas caídas se mantienen, mientras varias regiones productoras de vinos espumantes comienzan a girar la cabeza, haciendo pruebas para retomar procedimientos antiguos, o simplemente, agregar algo “rústico” a su portafolio. Gran parte de este auspicioso giro y retorno se debe a la aparición del productor francés Anselme Selosse.

El hijo del no muy recordado productor Jacques Selosse, literalmente golpeó a la zona con sus botellas provenientes de apenas 15 hectáreas en Avize y otros terruños, haciendo gala de vinos que retoman la añeja y olvidada sensación vinosa y polvorienta; complementándose con mineralidad y elevadas oxidaciones sin sacrificar elegancia. Tal como se describían antes de la llegada de los consorcios.

Selosse, ha descartando el uso de acero, sacando provecho a barricas y fudres e incorporando una solera para mezclar vinos base de distintas añadas. Retomando la columna vertebral y sello de los vinos de Champagne de hace más de medio siglo. El mensaje que envía el viñatero es bastante claro, argumentando que la tradicional zona productora abusó de la industrialización y ambigüedad de sus estatutos reguladores, cediendo a intereses comerciales produciendo vinos jóvenes y livianos, ácidos y sin personalidad.

Nuestro país no tiene un productor o asesor hereje como Selosse que venga a dar esa vuelta de tuerca, y no existe la más remota posibilidad que se haga un vino espumante que logre cierto paralelismo, sin embargo, es agradable al menos poder tener una mínima instancia para degustar espumantes en bajas partidas, que se acercan a mostrar personalidad propia, que nacen de la simpleza de un vino base dedicado única y exclusivamente para ser llevado a levaduras.

OC Wines es un nuevo y pequeño proyecto de jóvenes la foto (3)enólogos, quienes se encargan de recolectar temporalmente chardonnay desde el Fundo La Rotunda, en Casablanca.

Bajo el cuidado de un especial control de temperatura, la fruta es pisoneada y luego trasladada a cubas de acero para su fermentación. Posteriormente, sólo el 50% del volumen total es el que va a barricas francesas de tercer y cuarto uso, por unos cinco a seis meses aproximadamente.

Tras la incorporación de levaduras, reposa 11 meses a la espera de expedición con el vino base, quedando posterior al degüelle en guarda por dos a tres meses antes de su salida.

Ya fuera del protocolo de elaboración, es mucho más interesante ver como se desenvuelve este espumante entre una leve rusticidad y frescura. Parecerá extraño pero las carencias terminan sumando. Dentro de una acidez media no existe mantequilla y menos la molestia de un chardonnay cargado; tampoco hay un derroche de notas lácticas o de crianza; los tostados se expresan medianamente previo descorche, el significado de todo esto es una simple y limpia gasificación que no generó el desbalance de aromas secundarios producto del abuso de ingredientes fermentativos. Algo para observar detenidamente, pensando y tomando como ejemplo a la mayoría de los espumantes, que con tan sólo 12 meses se encuentran sobrecargados de tostados. Desconozco si esto ha de ser casual o premeditado, pero permite apreciar la buena integración del vino con el gas carbónico con nitidez y, tras la tercera o cuarta copa, comenzar a notar el resabio sutil de su paso por madera, sin ser un elemento obstructor que provoque asperezas a la hora de beber. En boca es seco y limpio, teniendo además, un detalle anexo a considerar: la a veces temida sensación vinosa, que tras algún momento de reposo comienza a abrirse haciéndose acompañar de otros descriptores. Ahora verán que los ésteres que se generan en un vino espumante pueden ser un gran aporte, sobre todo si se piensa proyectarlo para su guarda.

La suma de esta botella es muy atractiva, pero al balancearse delicadamente entre artesanía y juventud, puede dar dos ventanas por donde asomarse y reclamar subjetividad. Una es beberlo ahora y darse o no el tiempo suficiente para apreciarlo y ver sus capas; la otra, esperar un par de años y no temer a que pequeñas cuotas de oxígeno terminen enriqueciendo el trabajo. Como sea, los responsables del proyecto disponen en la actualidad de partidas experimentales con 13 y 17 meses en lías, todas pertenecientes al año 2012. Habrá que esperar para probarlas.

Así las cosas, me llama la atención que los dos espumantes que hasta el momento han dado buena muestra de autenticidad, buena factura y personalidad propia, sean monovarietales, por un lado Tamaya y ahora OC Wines, ambos blanc de blancs, que casualmente no repitieron los esteroides de la vieja y reciclada fórmula del pinot noir-chardonnay.

Esto deja bastante material para reflexionar, viendo también los resultados del espumante de Bandido Neira que corre únicamente con moscatel, atreviéndome a incluir además, un apronte que vendrá de Casablanca con un 100% de pinot noir, bajo una factura y manejo muy sencillo y sin pólvora instantánea.

Quizá, sea el momento justo para comenzar a entender que la simpleza puede sumar y jugar en pro de una buena imagen, más que de una buena apariencia.

A.T.

@Vinocracia

Comentarios

  1. Me alegro que aparezcan nuevos productores, con ganas de cambiar un poco el panorama del espumante chileno, habrá que probarlos en mi próxima visita. Salud!!!

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  2. Va estar en Chanchos Deslenguados Ariel. Por cierto, coincido con lo que piensas de nuestros espumantes, aunque duela reconocerlo.

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  3. Cata21:03

    solido texto como siempre!! está demas decir que Selosse es el nuevo y único referente de champagne, aunque el timido Drappier está tratando de seguirle los pasos de bien lejos, su gran respaldo son la uvas, las mismas que usa Krug

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  4. mauro peña11:22

    Hola Álvaro, hace tiempo te seguimos yo y mi señora que es francesa, ambos fanaticos del vino.
    Bueno, para comenzar te contaré que fuimos al hotel de Selosse en Avize, tuvimos la suerte que le quedaban botellas ya que el mismo Anselme nos contó, que se le acababan muy rápido y que ni siquiera el podía reservar algo para ofrecer. Nos quedamos mucho tiempo y accedió a hacernos una degustación, podemos confirmar que son tal cual explicas en tu blog, si las califico de impresionantes sería poco, una tremenda experiencia de la cual guardamos muy buenos recuerdos. Te contaré que entrando en mucha confianza y al cabo de dos semanas, accedió a vendernos un par, estas cordialmente invitado a degustarlas con nosotros cuando el tiempo lo amerite.
    Yo y mi señora seguimos creyendo que este es el mejor blog de vinos que hay, muy preocupado por los detalles que finalmente se agradecen. Nos gustaría que escribieses mas seguido.

    Saludos, MyA

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  5. montes11:43

    "jugar en pro de una buena imagen, más que de una buena apariencia", eso me gustó!

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  6. me impresiona que todos los espumantes chilenos saben al mismo ron, en verdad Alvaro, son todos el mismo mate cargado, excepto el de Tamaya que tiene un futuro que lo encargo, con 3 o 4 años ese vino va a ser pura pólvora, si es que ya no le has echado una mirada

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  7. Anónimo13:49

    He probado este espumante y es de lo mejor ...muy buena iniciativa!!!!
    Felicitaciones a los responsables de esta maravilla!

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  8. CA, probé hace muy poco el Tamaya del 2010 que un amigo guardó para ver su evolución, y realmente ya estaba con pólvora, exquisito, complejo, pero daba como para dos años más y seguir viendo como avanza.
    Saludos.

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  9. Carlitos23:05

    como habrá estado de bueno que no hablaste ni de la corona, ni del perlage y menos de la proteína...espero su comentario, ex amigo

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  10. Carlos, el perlage, perfecto, proteína, consumida correctamente, no presentaba corona y quizás lo poco se deba a impurezas propias de la copa. En ese aspecto es perfecto y no lo puse ya que consideré que es el menor de los detalles.
    Saludos y gracias por la visita.

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