Después de Chanchos Deslenguados

IMG_20130908_160057El punk de los ochentas en Chile fue una fuente de conceptos introvertidos, fomes y pocos sobresalientes, que vendieron a granel la propaganda y premisa anarquista en forma más bien opaca y desteñida. Extraño, a sabiendas de nuestra sobresaliente habilidad para dar habitación y práctica a costumbres foráneas al pie de la letra. Salvo las pilas de feroces conciertos en Bellavista y Matucana, creo que a su arribo a Chile se descontextualizó ante la pueril caricatura de un chileno reprimido y añiñado a medias.
Otra cosa era internalizar el mensaje, y no tan solo vestirte ad-hoc. Hablamos de consagrarse de lleno a ser un punk de “adentro”. Para muchos, fue la falta de capital para comprar chaquetas de cuero y toda la hilachería adornada de clavos y remaches, para así salir y protestar envalentonado desde la facha. La contracultura inglesa había llegado, armando un alucinante espectáculo imaginario haciéndoles creer que las calles San Isidro y Santa Isabel y el teatro Caupolicán, eran parte de una réplica fidedigna de Brixton.
Creo recordar que no todos los grupos de música punk fueron buenos, el do it yourself funcionaba con ciertas limitaciones, convirtiéndose en un señuelo convincente. Cabe de perillas el conocido refrán: “otra cosa es con guitarra”. Y más que eso, puesto que consagrando la compra del instrumento hubo que hacerse cargo de la iniciativa. Fue ahí donde varios reprobaron el examen existencialista, dando cuenta que no era solo armarse y salir al escenario haciendo contra a lo que fuese. Esa es parte de la viñeta del fanzine.
Chanchos Deslenguados hasta cierto punto se asemeja y me recuerda a todo esto: esto no se trata de llegar y hacer un vino preconcebido para dar un golpe o una muestra antisistema. Más allá de dar las gracias de ir casi en contra de la supuesta gestión dominante y establecer un espacio y concepto atípico, es necesario recalcar que algunos viñateros se encuentran tomando la guitarra, viendo como la pueden hacer sonar. No todo el vino cabe dentro de una experiencia que se enmarque dentro de la genialidad instantánea. Esto si quieren véanlo como advertencia, pero hay que ir con cautela y probar con cierta dosis de paciencia la entrega de los viñateros en cada evento (la odiosa palabra "evento"). La virtud más grande de esta reunión de viñateros, es también su dilema: se dejan entrever contrapuntos y problemas de manera gigantesca.
IMG_20130909_111517Hay muchos vinos que considero notables, que hace bastante tiempo o recientemente han comenzado a hacer sonar su trabajo, basado en el progreso paulatino de tantas formas de experimentar o amoldarse al entorno como sea posible. A sabiendas de los defectos propios que in situ se encargan de reconocer y dar cara.
En algunos casos el do it yourself parece funcionar, teniendo en cuenta que la mayoría no son enólogos, y a los cuales perfectamente podríamos calificarlos como 'señores que hacen vinos'. Si esto les suena a sarcasmo y les provoca cierta hilaridad, para mi no lo es. Hace veinte años solamente este país se pulía a través de personas que ejercían oficios, no profesiones; perfectamente se puede volver atrás e incluso complementar. No creo que el vino sea una excepción.
Poniendo oído en cada puesto se oye: “este es el vino que yo quiero hacer y en la cantidad que me sea posible y no más”. ¿Discurso alineado pensarán?, no creo, la mayoría de los viñateros nacionales y el resto ya chilenizado, es dueño o socio de su propia y limitada hijuela, no hay más donde crecer, y por otro lado, la mayoría (que en realidad son la mayoría) de los franceses que exponían, lanzan el grito nihilista de ya conocer bien los defectos que persisten desde el otro lado, defecto que no es ser industrial y gran exportador, sino más bien, la inquietud de tener la libertad coartada de hacer lo que te dé la gana sin patronaje de por medio.
Chanchos Deslenguados se enmarca dentro de un ambiente que es irrepetible e inclasificable dentro del vino chileno. Me es raro ver groupies…sí, léase bien, groupies de algunos viñateros que bajo mi prejuicio de ser algo extravagante, sobrevalorado y descerebrado, consigue provocar pausas llenas de curiosidad donde es posible escuchar interrogatorios sobre fermentación y tiempos de guarda, sacando a lucir el sentimiento crítico a veces reprimido, reclamando añadas anteriores y elogiando lo nuevo. ¿Había gente así (consumidores) en esto del vino?
Amigos cercanos con sus bebes, señoras y suegras, familias completas, transversalidad desde el Porsche Cayenne del 2013 hasta el Daewoo del 90; sin terno, sin corbata, distendidos, echados sobre el pasto o bailando cumbia o cueca si alguien se le daba la gana; niños jugando y jodiéndola con querer mas empanadas; gente que prueba una vez el vino y que luego se lleva cajas enteras; amores ni tan furtivos que no se proyectan, teniendo en cuenta que por la mañana la borrachera pasará junto con el cariño. Eso, son los ladrillos de la Sodoma y Gomorra que tanto reclamaba parte del urticariado stablishment en las redes sociales.
Ésto ultimo ítem es quizá lo único que me no me gusta del evento. Me molesta ver como personas relacionadas a la industria dan alcances peyorativos ya no tanto sobre el vino natural, artesanal, vernacular o como le llamen, sino más bien por el evento mismo, creyendo que todo Chanchos Deslenguados depende de la tipificación sin sulfitos, acompañada de cierta ideología natural y lunar. No es mala idea ir y preguntar si existe tal grado de intensidad ideológica.
IMG_20130908_180350Esto no se trata de comprar el cuento del huevo de cemento con bajo sulfuroso, o ir tras una revolución con el estampado del Che Guevara para sacarse el Dockers y la Polo bordada. Se trata de ver el simple trabajo progresivo de alguien al que puedes seguir y acceder fácilmente, que ya sabes que es diferente por su ingenua propuesta sin edictos, conducido solamente bajo una directriz propia que desde su punto de vista acotado a su mínima realidad, que no tiene ni siente necesidad de sacarse una foto chora e izar bandera para luego dejar escrito un manifiesto en papel cuché.
Simplemente, son personas que en algunos casos de tanto intento de rasguear la guitarra, terminaron dándole figura a alguna nota, haciendo música o algo similar, estridente u opera prima, da lo mismo. Será algo para degustar e integrarlo al gusto personal, no siendo la revista de un crítico extranjero o la decisión de un empresario quien cambie su forma de hacer las cosas, será la dirección interna dando un golpe a la individualidad con pellejerías incluidas.
El punk fracasó por ser exitoso y absorbido por el sistema, convirtiéndolo en un movimiento textil-musical, siendo hasta el día de hoy una propuesta inofensiva. Chanchos Deslenguados es actualmente una antítesis a esa analogía y espero que siga siéndola, ya que claramente es una moda, una muy buena al fin y al cabo que no ha de ser tan exitosa si lo comparamos con las galas barrialtinas y otros movimientos independentistas.
Extraña disonancia y contradicción de un evento que tiene buena parte de publicidad como sobrante mediático, habiendo incluso conseguido la venia de los comunicadores del vino. Creo en parte que ahí está la clave: el triunfo a través de la historia de todos los movimientos que han sido incuestionables, se fundan en su capacidad de pasar desapercibidos, pero no desde el evento en sí o la difusión masiva de panfletería como en este caso, sino más bien desde quiénes son sus exponentes sin marca registrada. Esa manga de franceses y chilenos que no les importa nada más que hacer vino, chicha o sidra con la boca cerrada, en sus pequeños claustros naturales.
Que exista el espacio y confianza para establecer ese tipo de dialogo confianzudo, en un lugar abierto con una copa en la mano, crea una diferencia y una nueva necesidad, una que hace tiempo estaba tratando de salir entre el público y que finalmente encontró un escenario apropiado. 


Alvaro Tello
@Vinocracia

Comentarios

  1. Martina23:02

    Alvarin ayúdame? necesito comprar algunos, sabes donde puedo encontrarlos? besos!

    ResponderEliminar
  2. Acabo de poner la dirección al final del texto.

    ResponderEliminar
  3. Querido Álvaro, como siempre tarde para comentar... Reconocemos que leemos tus notas un par de veces antes de concluir. Es que hay mucho por sacar de ellas. En Argentina pasa algo parecido a lo que cuentas en esta entrada...con una gran diferencia, creemos; no existe un Chanchos Deslenguados. No hay espacio para eso aún.. insistimos, creemos que no lo hay. Lo que no tenemos claro es de qué depende, porque parece querer existir un movimiento hacia esto... a ver qué dice el tiempo.
    Deberías venirte por Galicia.

    Abrazo grande amigo!

    ResponderEliminar
  4. Hola Andrés y Noemí.
    No logro entender eso en Argentina. Teniendo un malbec que es un jugo, este se prestaría bien para hacer este tipo de vinos, y que decir de la bonarda.
    Tapia junto con Michelini ya hicieron algo con Esperando los Bárbaros, tiendo a pensar que si esto se hiciese general y hubiese mayor interés por parte de personas no relacionadas a la industria algo interesante podría ocurrir.
    Acá mas bien si dio por una extraña casualidad, mucho francés residiendo y experimentando, se asociaron con algunos chilenos y salio todo esto, y de repente salio chanchos, nada mas simple que eso, y el vino también.

    ResponderEliminar
  5. Sabíamos de Esperando los Bárbaros... nos gustaría probarlo. Y claro que es posible, es solo cuestión de tomar decisiones.

    Abrazo amigo!!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario