Estratificación a la chilena

Vinos ConchaliEl nombre del actor Rodrigo Gijón quizá no suene ni en pelea de perros en esto del vino. Los acercamientos más cercanos o al alcance de la memoria, son de sus trabajos realizados como el guionista de la serie Infieles de Chilevisión, o de su personaje que de cierta manera ha llegado a fastidiarlo: el Pinky de Los Venegas.
El tema es que cuando compartíamos varios cafés en la universidad y hablábamos de la infidelidad y de su serie, éste sacó a colación un tema que a pesar de los seis años que han transcurrido, hasta el día de hoy parece bastante interesante. Motivo por el cual, decidí llevarlo un poco mas allá y ventilarlo.

Según la tesis de Rodrigo, la clase social más acomodada jamás bebió vino, o quizás lo consumía en cantidades muy limitadas. El favoritismo etílico se paseaba en los destilados de poca monta, los cuales eran vaciados en botellas de vidrio decoradas con biseles o extrañas formas. Más allá de ser un simple ornamento, nadie podría dudar del que el licor marrón dentro de esa botella era whisky de mala calidad. Junto con esto, Rodrigo planteaba la idea de que el vino y su alcance y estigma proletario, nunca fue en términos de imagen algo atractivo. Se había sembrado en el imaginario colectivo que era el combustible para borrachos y sus paralelas juntas de mala muerte.

La vuelta clara al nicho privilegiado, se da cuando este aumentó su precio y creció en términos de imagen.
Si el vino podía costar más que un whisky barato y además apoyarse en nombres de la aristocracia vasca-chilena, motivos sobraron para ostentar y vanagloriarse de las apariencias.
Para mi pesar, puedo dar fe que esto es cierto, e incluso se presenta como parte de una realidad que fue potenciada por las mismas viñas que ahora apelan a ser clásicas.
El panorama social encopetado de hace cuarenta años atrás lo dominaban los destilados nacionales y trasandinos. Aún no he encontrado rastros fijos en Avenida Independencia, donde supuestamente se ubicaba la destilería que producía el whisky Trafalgar, siendo este, uno de los más reconocidos junto con el argentino Los Criadores. De Escocia con suerte llegaban pequeños lotes de White Horse y Black & White, asi y todo cualquier destilado independiente de su procedencia era vaciado en las botellas de vidrio. Incluso el cognac Tres Palos.

784666732Por otro lado, existía una especie de micro estigmatización dentro de los licores para seguir estableciendo diferencias. Mas allá de lo folclórico e imaginativo de la supuesta popularidad del aguardiente, existía el Anís del Mono, que fue de relevancia pasajera y se masificó por algunos años dentro de la mesa chilena. Tema aparte el considerado “licor de las putas”, la menta, o cualquier trago en el cual fuese un agregado.
Eso era con los licores, pero el vino se paseaba a sus anchas por la barriada progresiva, que a modo estoico convivía con la pobreza y urgencia. Sólo la “champaña” como vino tal, llegaba a la mesa selectiva, pero era apetecida con frutas y otros agregados. En documentales posteriores a 1930 e incluso dentro de la filmografía de Patricio Kaulen, es posible apreciar una parte de esa realidad.
El intento de lo que yo llamo estratificación forzada, se presentó en varios casos como parte de una publicidad de exacerbada elegancia y delicadeza gráfica auspiciada por un lote de viñas familiares.

Es cosa de revisar los antiguos anuncios publicitarios, donde es posible ver como se quiere dar alcance a otro tipo grupo socioeconómico desinteresado, introduciendo términos pomposos y afrancesados como “vino para connaisseurs”; empapelando revistas con graficas y montajes fotográficos de sugerente refinamiento, remontándose a una imagen asociada a la belle époque, que distaba mucho de nuestro sincero y atorrante carácter cercano a la garrafa. Quizás la idea de darle frescura y realzar un patrón aspiracional ayudó en algo, pero siempre existió el interés que el vino llegase más allá. Que lograse traspasar la barrera proletaria y salir de la evidente marginalidad.

787438654La imagen a la izquierda, da un ejemplo y muestra del como las viñas tradicionales comienzan desde una spuesta asociatividad, a hacer campaña en contra de la mala costumbre –ajuicio de ellos- de beber suelto o en garrafa. Manifiesto y llamado a beber sólo vino embotellado y seleccionado, es el llamado a distanciarse de la modestia y de la juerga y comenzar a ver e inducir una realidad adyacente y pretenciosa, haciendo incapié en procesos que apelan a la pulcritud concedida a través del apellido.

Lo que ocurrió después ya es cuento añejo, pero al final de cuentas se consiguió el objetivo. Creo que Rodrigo Alvarado Moore lo resumió bastante bien: “le pusimos bonitas etiquetas, le subimos los precios, los exportamos y nos olvidamos de beber”.
En lo que corre de este tiempo se ha hablado mucho de la pretensión en volver y masificar el vino, en vista de lo anterior, creo, a estas alturas sería un verdadero golpe al pecho. Si quienes forzaron a estratificar y dejaron el vino segmentado e incluso encasillado en géneros aparentes, pretenden de cierta manera volver y ser parte nuevamente del colectivo; no importando el como hacerlo o lograrlo; no me parecería nada comercialmente descolocado o anti algo, al contrario, se apoya.

Pero antes de perdonar convengamos que estratificar el vino fue una pelotudes.

A.M.T.
@vinocracia

Alvaro Tello

6 comentarios:

  1. Osvaldo23:48

    Hay un tema que se escapa, el del ron de la unidad popular y también los Martini de los bares de Santiago centro, ambos tuvieron su historia dentro de las costumbres citadinas, o también la extraña mezcla e vino con leche condensada, hay harto que escribir de eso.

    ResponderEliminar
  2. seba araos00:11

    en que documental se puede ver eso de los espumosos con frutas?

    ResponderEliminar
  3. http://www.youtube.com/watch?v=YE1XBOfOOsM

    ResponderEliminar
  4. Anónimo00:36

    No creo que se pueda masificar o que se pueda llevar a las masas; por que estos son tiempos muy diferentes y si no se amplía las vides, en no pocos años subirán los precios por falta de producción de vinos a nivel global, por aumento de la demanda.

    ResponderEliminar
  5. ¡Muy buena la nota, Álvaro!
    Estaba pensando en algo similar sobre los vinos argentinos. Tendría que profundizar más la investigación, pero no creo que esté muy lejos de lo que pasó en Chile, por lo menos en los puntos iniciales.

    ¡saludos!

    ResponderEliminar
  6. Gracias Ariel!!
    Seria muy bueno leer el caso argentino, y tiendo a pensar lo mismo, que algo similar ocurría, pero con una vuelta hacia la industria diferente. Apenas tengas algo avisa!
    Un abrazo!

    ResponderEliminar