Entre enoturismo y Montes

GEDSC DIGITAL CAMERAHace poco fui invitado a conocer otro espacio en Apalta que está desarrollando de manera sostenible Viña Montes. Si de turismo enológico se tratase, hay muy pocas instancias interesantes donde se pone a disposición la historia y el relato por sobre el recorrido a través de las hileras. Voy a mencionar mis reparos y un ejemplo que considero destacable, independiente de lo que piensen de sus vinos. Esto es otro tema.

Me cuesta hablar de enoturismo, sobre todo en Colchagua y sus zonas aledañas. Mi problema o uno de ellos, es la disparidad de precios y ofertas de todo el ramillete de viñas que juegan de local, que claramente, no guarda lucidez alguna ante la calidad presentada por sus vinos, ni mucho menos, con las instalaciones y servicios a ofrecer.

Hay una extensa libertad de cálculo en el tema de los precios, que deja entrever un leve desorden del cual no se puede desprender una verdadera oferta u oportunidad; esa que sirve por un lado, para trasladar a los cómodos traseros santiaguinos. Caso opuesto el de los operadores turísticos y concierge hoteleros, que logran encarrilar y comandar a nuestros entusiastas amigos brasileños y gringos, a una situación con mayor anestesia y persuasión. En ese ámbito y al parecer, entre jugadas independentistas nadie se siente competencia del otro, y creo es un hecho, que desde la imagen equívoca del terruño exclusivo con carroza y caballo incluido, cualquier valor que se aplique puede ser válido. No quiero meterme directamente en el carril de los precios, siento que no me corresponde sacar cálculos y mostrarlos, pero si bien existen tremendas naves, bodegas, paisaje para contemplar, hoteles, restaurantes y una frecuencia de transporte que es óptima para estos fines; retraídamente quiero dejar la siguiente pregunta: ¿hay suficiente historia detrás para contener al paisaje?

Si por un minuto nos desapegamos del panorama y los vinos, acá siempre ha sido criticable el nulo y escueto ejercicio de contar historias –o buscar una creíble– ya que gran parte de las viñas fueron refundadas o tomadas como parte de un emprendimiento de conquista o un negocio caprichoso, donde la única figuración digna de drama sería la del deposito bancario. Y esta, es una realidad que afecta a grandes y pequeños productores, que dada la precocidad de sus emprendimientos no tienen más narración que ofrecer y buscar, siendo tema aparte las historias de las viñas tradicionales que justifican su pasado con un museo o sus deslucidas bodegas. Crean o no, aquellos puntos referentes a los relatos e identidad, son los que provocan ronchas y signos de interrogación entre los turistas extranjeros, esos que buscan al vino, el terruño y su lógica explicación.

Por último pensemos o busquemos el porqué al otro lado de la cordillera todo esto sobra.

GEDSC DIGITAL CAMERAEntre megarelatos e historias, irónicamente Viña Montes se erigió como parte de un negocio, que a diferencia de varios se conceptualizó desde sus inicios en hacer historia desde la minucia; de esa aireada idea y apetencia de calidad proyectada por Aurelio Montes y socios. Es acá donde se ha construido el relato, que por lo demás, es el lance económico más interesante que he escuchado hasta el momento –o que me han logrado explicar– junto con el de Tabalí y Lapostolle. Y a pesar que uno tiende a creer que los grandes no cuentan historias o que no las tienen, éste, es el valor agregado que falta y al cual voy a dar significancia, mas allá de toda estructura física ante el clásico, trágico y placentero escenario de turistas sentados tambaleando sus riñones camino al viñedo.

GEDSC DIGITAL CAMERADesde la grisácea obviedad, la historia es la representación y explicación a lo que se bebe, rebuscado o no, en este caso Viña Montes hace ejercicio de exponer el relato del relato, sin que parezca un idioma extraño, describiendo todo de una manera afable y vertical sin tedio de por medio. Desde el infaltable paseo por los viñedos bordeando los cerros de Apalta; la historia de su instalaciones bajo orientación del feng shui; una bodega llena de barricas con canto gregoriano; constantes y frecuentes alusiones a los ángeles; etiquetas diseñadas por el conocido ilustrador Ralph Steadman; la vida de Aurelio Montes y socios; la replica de su modelo en Argentina y Napa, todo, es un relato independiente con fundamento y espectáculo de sobra para que este interesante american dream en su versión chilena, sea deglutido con calma e interés.

GEDSC DIGITAL CAMERAEn esta especie de reconversión turística-histórica donde la arquitectura y el circuito natural juegan un papel preponderante, se le da un nuevo y no menor orden a su espacio culinario. El Café Alfredo, en cuyo nombre e historia se recuerda al socio de Montes, Alfredo Vidaurre. El cual es asesorado por el chef Jorge Luksic, quien presenta charcutería de jabalí, carpaccio de ostiones y pulpo, queso de oveja, salmón, centolla patagónica y cordero, todo, a fin de contener la gama de vinos que tienen un precio fijo por menú y otros por copas individuales. Hay una variedad de precios que hace pensar en cualquier bolsillo y necesidad, no necesariamente pasando por un menú de gran excentricidad o de rescate incomprensible (también hay sencillas tablas de queso con frutos secos) que va en contra de innecesarios desembolses radicales como muchas veces queda en el imaginario. El modelo de Montes es un buen ejemplo que rescata todas las solicitudes que estaban pendientes.

Creo, como en este caso, es absolutamente necesario restablecer el valor del enoturismo en las viñas chilenas, mostrarse sin los ejemplos pirotécnicos e incandilantes copiados del cinematográfico Napa, que no sea el paisaje el valor esencial por sobre el vino y su historia, que es algo así como vender el color del zapato y no el zapato mismo. Suena innecesario. Creo en la dosis de anestesia que mata a la curiosidad, esa que es proporcionada por los relatos y sus experiencias conjuntas, que dan forma al origen y, que van dirigidos a quienes buscan llevarse algo más que patrones verdes uniformados. Esos, son la silenciosa mayoría.

A.T.

@Vinocracia

Share:
Designed by OddThemes | Distributed by Blogger Themes