Viña Estampa, Del Viento Sauvignon Blanc. De ese pueblo que bien al final, se llama Paredones.

BOTELLA_SB12_DELVIENTO_ALTA

Paredones es de esos lugares donde el tiempo se quedó igual de agrietado que los adobes de las residenciales. Todo anda a tranco lento y a duras penas se levanta la moral y el cuerpo de sus habitantes pasada la siesta de media tarde. 

Esta observación cae a simple vista y termina siendo un lastre cuando aterrizamos la realidad de un pueblo, que según las estadísticas del Sistema de Información Laboral (SIL) percibe los sueldos más bajos de todo Chile.

Provoca cierta incomodidad ver un claro contraste con la vecina Santa Cruz, donde comenzó hace más de veinte años a respirar paulatinamente el progreso, a medida que avanzaban y se establecían nuevos emprendimientos vitivinícolas.

Y en algo que parece un disparate, es a Paredones a quien deberíamos dar la prioridad para hablarnos de vinos e historia.

La principal avenida de Paredones homenajea al Doctor Eduardo Moore Bravo; urólogo, antropólogo, botánico, rotario y medico de la guerra civil; quien al estar varios años comisionado en Europa, retorna a Chile con muestras de chasselas, torontel, riesling, un moscato italiano y una cepa tinta de la cual se desconoce su variedad hasta nuestros días.

Las cepas son puestas en su terreno, que se da a conocer en 1910 como Viña Querelama y de la cual las viñas tradicionales familiares –según recuerdan sus descendientes– iban a extraer (robar) el material recientemente llegado desde Europa. Querelama produce vinos hasta la crisis económica de 1982, que afectó a toda la zona agrícola de Paredones, arrastrando y haciendo caer a otras localidades aledañas y sus respectivas actividades de intercambio, como la pesca en Bucalemu y las salinas de Lo Valdivia. Después de la crisis el pueblo quedó sumido en un total abandono, siendo la intermitente aparición de la industria forestal y el turismo ocasional las principales fuentes de ingreso.

Ahora y después de treinta y tantos años, Paredones comienza respirar nuevamente y ver la posibilidad de revertir el desánimo tras la llegada de nuevos emprendimientos vitivinícolas, que venían hace bastante tiempo buscado acercarse al mar desde Colchagua, para la obtención de un vino que sin problemas pudiese entrar en la categoría de “costero”.

Todo esto es gracias a Max Rodríguez Vergara, el bisnieto de Eduardo Moore Bravo, quien finalmente retoma los terrenos del fundo Querelama, donde anteriormente Casa Silva, y hoy Santa Helena y Koyle, de la familia de Cristobal “Toti” Undurraga, obtienen la fruta de aquel fundo donde nació la viticultura costera colchagüina.

Viña Estampa, la viña de Miguel González que cuenta con la asesoría del italiano Attilio Pagli, fueron los primeros como viña en llegar a invertir de forma independiente a Paredones, estableciendo un plan de acción que contempló la recuperación del suelo (antes eran bosques) y el estudio inicial de cepas como gewürztraminer, riesling, pinot noir y sauvignon blanc.

Pude contemplar desde el inicio este proyecto conociendo como primera parte el pueblo de Paredones y posteriormente sus viñedos. Por ese entonces la recién llegada enóloga Marcela Chandía, retomaba los trabajos en Marchigüe y Palmilla, planificando su primer trabajo cuya autoría estaba decidida a pertenecerle por completo. Como antes se mencionó, Attilio Pagli es el asesor y obviamente hay miradas y consejos de lado, pero el merito en concreto es de la enóloga y de quien fue su viticultor: Martín Fernández.

468191_4882280651726_1487476738_oEn una visita posterior puede corroborar las premisas y acercamientos prometidos. Hablemos de un viñedo de veinte hectáreas a ocho kilómetros en línea recta hacia el mar. Todo esto en suelos graníticos, pobres en materia orgánica y bastante disgregados con abundancia de cuarzo, donde sólo se presentan 66 días cálidos sobre los 25˚C. Gran diferencia con otros de “clima frío” donde bordean los 30 a 35 grados.

Todas las historias y comentarios del sauvignon blanc han sido construidas desde la crítica textual y en ese aspecto, siempre me ha causado gracia aquello del “cebollín”, “sudor” o “pichí de gato” a modo de descriptores. (A sabiendas que químicamente el sudor no huele a nada). Agrada en este vino el silencio y la normalidad de esa expresión, prácticamente imperceptible, tenue y vaporosa, menos obvia que en los otros valles costeros. Seamos francos que el sauvignon blanc de Estampa viene en una velocidad media, no pasando por madera y sosteniéndose en un punto flexible donde a futuro se pueden dar cambios. Se rescata una agradable acidez que se siente fresca y se mueve medianamente, sin nervio de por medio.

BOTELLA_SB12_DELVIENTO_ALTACon las cepas blancas, generalmente hay una más sustracción que adición, no así como en los tintos. La adición esta en aquellas notas minerales, cuya extensión es media, que si bien no son brutales como las del Limarí u opacas como Casablanca, son arranques valederos. La sustracción y el debe podría estar en la cremosidad y acidez. Siendo un vino de fácil paso en boca, amable y poco graso, esas trazas por mi las duplicaría. Ya con buena tipicidad de entrada, creo, se debe aterrizar y tener en cuenta que es la primera entrega, su primera cosecha, y para serlo, creo incluso que supera a varios exponentes del valle central, donde el sauvignon se presenta un tanto forzado al portafolio.

Es prudente considerar que la juventud de las plantas y las condiciones climáticas y de suelo no dan pie para el mito aquel del vino costero, salado y explosivo. Esto no es Santorini. Sería bueno que pudiesen revisar la tabla de días grado y las condiciones generales para sumar y restar.

La entrada de Del Viento, es para seguirle el rastro a Paredones, proyectándose algo muy interesante en la zona, teniendo en cuenta que las jóvenes plantas van a ir cediendo un poco más año tras año. Para ser la primera cosecha de sauvignon blanc costero de la viña de Marchigüe, hay que reconocer que se ha puesto en una posición bastante privilegiada, sobre todo ante quienes les han cedido puntos.

Me gustaría por último, destacar algo que hace bastante tiempo me daba vueltas. El tema de la poca agresividad comercial de esta viña. Siendo esto del vino algo con lo que se puede canibalizar bastante, la respuesta de su dueño Miguel González y de la parte comercial encargada a Ben Gordon es clara: hay formas y formas de decantar el vino –comercialmente hablando– el tema de la agresividad no es la única. La opción de la viña, es tomar un rumbo pausado con proyección a largo plazo. Una vez dicho esto, Attilio Pagli mueve la cabeza en pro y aprobación a lo explicado. Ya sabemos que el trabajo de este asesor italiano no se basa en la instantaneidad, caracterizándose por ir en determinados y extensos intervalos revisando los ensamblajes, rendimientos y cotejando datos con total tranquilidad.

En conformidad de eso, trabaja el resto del equipo, sin pretensiones extras o arranques representativos por separado.

Un detalle para tenerlo en cuenta.

A.T.

@vinocracia

 

Alvaro Tello

5 comentarios:

  1. Probamos el que nos enviaste, riquisimo!!, se ajusta a la realidad que describes aunqneu le encontramos ms cremosidad de la que tu le restas. Mira para ser la primera cosecha va super bien, los comparamos haciendo una degustacion con los de casablanca y anda mala la cosa, esa neutralidad es especial ya que no le resta protagonismo a la comida...eso, te llamamos en la semana, tenemos cata de chablis, besoos :))

    ResponderEliminar
  2. sofia15:30

    junta miedo Casablanca!!!que Paredones se las trae, estaba bien bueno, suavecito como nos justa jejejeje

    ResponderEliminar
  3. stephen21:19

    curioso que el italiano no haya asesorado, encuentro un buen vino la Cruz y la linea Gold este sauvignon queda pendiente

    ResponderEliminar
  4. egaña23:00

    Recomiendo tener cierto ojo con el casa silva cool coast de paredones ya parece que lleva triquiñuelas con madera por eso según algunos gana en complejidad, parece mas cocido y por eso parece algo mas complejo. Probé este y es mas fresco ya que está sin madera lo que hace ganar lo que el otro pierde, acidez y cuerpo, estamos de acuerdo que es para seguirle la carrera tenerlo como fiel exponente de colchagua, este y el tabalí son mis regalones jejeje

    ResponderEliminar
  5. ulisse10:39

    Este vino y el de Koyle a mi gusto son los mas representativos de la zona y se puede apreciar bien los perfiles y diferenciarlos con otras zonas, muy buenos vinos los de Paredones ahora solo esperar a ver que pasará con el pinot noir

    ResponderEliminar