De Martino, Viejas Tinajas y otras hierbas…

DE MARTINO

Hasta cierto punto, es una comedia el conflicto supuestamente irreconciliable entre los más acérrimos amantes del vino y la llamada especialidad. (periodistas) Casi imaginario porque desde el anarquismo entrañable y en apariencia silencioso; estén de acuerdo o no; los entusiastas del vino consumen la información escrita que se genera del otro lado. Quizás buscando alguna coincidencia entrelineas u otro fundamento a discutir. Quién sabe.

Contras hay por montones, que lamentable y frecuentemente, se asocian en un entorno donde se confunde la discrepancia con el ataque. Todo esto se logra transfigurar después casi en una religión, en la que todos pueden defender la variante o porción de la verdad que más les agrade. Por lo tanto, creo a estas alturas que este tipo de rencillas torpederas y confusas discrepancias sin mordida de lengua, han de verse como un asunto innecesario, que no sirve para nada desde el descorche hasta la borrachera misma. Cobra sentido el dicho de Juan Villoro: Quien condena un argumento, parece más inteligente que quien lo acepta [en silencio].

Esté de acuerdo o no con la lectura que se genera, hay que comenzar a reconocer un aporte claro de una parte del periodismo. Y es que este ha sido capaz de sacar del anonimato e identificar en la reseña a personajes como Luyt, Marcelo Retamal y otros nombres que se pierden entre el viñedo y la botella.

El ya no tan novedoso –pero que siempre parece serlo– De Martino Viejas Tinajas, tiene una faceta muy interesante. No siendo un vino encasillado formalmente dentro de la categoría “natural” ha conseguido algo fenomenal y superior a ese tipo de vinos: generar simpatía a tal grado, que agota rápidamente su stock antes de salir a la venta. Hasta donde sé, nunca he constatado anteriormente tal afán e interés por parte de los consumidores de comprar en verde.

Más allá de lo indiscutible de este punto, aparece su enólogo Marcelo Retamal con un nuevo discurso y trabajo que logra reconvertir su imagen. De ese extraño e irónico anonimato que pasa por revistas y publicaciones, llega a ser un rostro visible y corpóreo, al cual podemos responsabilizar y hacerlo parte de nuestra empatía bebedora. Comulgas con su vino y con su trabajo, llegando la fidelización prácticamente por rebote.

Haciendo una observación, no creo prudente o que sea replicable eso de poner a un enólogo por cada botella de vino que venga (en el caso de otras viñas) este es un caso muy específico y que funcionó lejos de cualquier predicción o lógica. Tendiendo a pensar que la venta de pomada de otra viña tendría que venir de cierto esfuerzo por reforzar su honestidad con un sentido o explicación mínima del origen, innovación o de alternativa. De lo contrario no creo que sirva de mucho el discurso de la choreza orgánica, natural, de productor independiente o de terroir extremo.

fil_ffb9c1b7c2_20111230105602Viejas Tinajas no tiene un gran secreto, es un vino producto del Cinsault proveniente de Guarilihue, Coelemu, Valle del Itata, a más de 20 kilómetros del mar, que se genera desde la maceración carbónica y cuyo proceso se inicia y finiquita en tinajas de arcilla, sin correcciones y con la mínima intervención. Vino con una exquisita y simple frescura, frutoso y de acidez que lleva a beberlo rápido. Huele o se siente igual que estar empotrado en un fardo de pasto en medio del campo y todo lo anexo, nada más agradable y simple que eso, la botella se va de una sentada. Y eso es todo, no es un vino para describir extensamente agotando el recurso.

A pesar de que el 2012 fue incendiario y la cosecha se ha ganado apelativos pirotécnicos por doquier, el Viejas Tinajas 2011 sigue siendo un poco más firme y acido. Pero la entrega de este año sigue estable, sin desarmes y quizás, afecta un poco ese leve toque dulzón que para mi gusto no es un asunto tan jodido ni por el cual llorar. Sigue siendo el alma de Viejas Tinajas. Lo que sobre y lo que falte es garantía de terroir y de lo poco y nada que el hombre puede hacer ante los disparates de la naturaleza.

A.T.

Comentarios

  1. Marcel09:41

    es uno de los pocos vino que encontre muy correcto en mi visita a Chile el sentido de de buen trabajo de la fruta y su correcta manifestacion es sorprendente

    el unico problema es que ustedes les gusta de vender de inmediato y no ganar en complejidad como en su espumantes y vinos en general poco tiempo en botella y sale a vender eso esta muy mal

    saludos Alvaro nos vemos en mayo

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  2. marco gaete18:31

    yo antes pensaba de esa forma casi fundamentalista ya que es fácil dejarse llevar cuando estas metido en grupos de cata y te pones a tirar la regla con vino frances, italiano, natural y tanta delicia del viejo mundo. A que voy, es que estos vinos demuestran que no necesitas ser un gran conocedor de vinos del mundo para darte cuenta que solo este tipo de vinos puede ser agradable y adictivo a un grupo de personas, pero sorpresa! mi hermana probó este vino y lo encontró un asco, de hecho no soporta los vinos ácidos y con aromas a tierra y naturaleza sea viva o seca, ella gusta de los pesados con madera, yo creo que la dirección única es la calidad sin discursos y este vino es algo destacable, incluso soy de los que cree que los vinos con madera deberían seguir pero dentro de un mínimo de calidad, todo tiene que apuntar en esa dirección

    buenazo su blog

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  3. egaña23:07

    Que lastima que se acabe tan luego este vinagre, de paso podrías ver el caso de Felipe Tosso en Ventisquero que también lo tratan de poner como símbolo de la viña, pero funciona mas a mínima escala, hay mucho talibán en esto del vino y las viñas parecen no entender ni ver eso.

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