Bodegas RE, ver el fondo de la botella.

 

Foto61La biografía del creador de Honda Motors, Soichiro Honda; se desarrolla a través de movimientos precisos y calculados en los cuales es posible digerir sus constantes fracasos. Sin embargo, existe un quiebre cuando da cuenta que la personalidad y carácter debe encajar con el trabajo, así, decide sólo enfocarse en llevar al limite sus virtudes, dedicarse únicamente a fabricar el mejor pistón jamás hecho en Japón, como único objetivo, sin desvariar o marearse en ilusiones alternativas. Finalizando la segunda guerra mundial y tras fracasos y triunfos intermitentes, decide llevar su filosofía al siguiente nivel, fabricando únicamente motocicletas. La historia da constancia de como se transformó en el mejor manofacturador del país, para posteriormente, dedicar los esfuerzos a la industria automotriz en serie. Es en esta ascendencia ligada a su temple, es que llega a la fórmula uno, sentando las bases para ir por la industria aeronáutica y de la robótica.

Honda, creador de toda esta masa industrial, no da constancia de los fracasos posteriores, no a modo directo. El éxito para él no era un valor absoluto expresado en la venta, es más, lo que el vendía lo consideraba un fracaso, según su particular visión, siempre había algo que superar y llevar al límite y luego innovar y repetir la historia, mientras estos límites no se tocaran, nada era considerado para él un éxito. A pesar de la calidad incuestionable de todo lo que salía de su factoría.

Sin ánimo generalizar –dada la multiplicidad de casos– si ponemos en paralelo algunos aspectos de la industria del vino con la vida de Honda, esta parecería algo pusilánime, y más que por ganar algo, se mueve por no perder lo que tiene. Una lástima en estos tiempos donde los consumidores se atomizan y se pueden leer planteamientos de un mañana posible, donde continuamente la pregunta ¿qué hacer? se ha vuelto inmisericorde día a día.

Expongamos algo distinto.

Pablo Morandé, padre e hijo, sin fanfarrea que pudiese prever la entrada, presentaron una realidad distinta, que si bien se ve muy explosivamente descubierta hoy tras el Descorchados 2013, tiene una data y fondo más largo de lo se pueda imaginar a simple vista.

Este es un trabajo impresionante y muy particular que busca evidenciar a través del vino, experiencias personales, procesos históricos, heredados y a la medida, un esfuerzo por darle continuidad a la raíz que pueda convivir con la diversidad de juicios y gustos actuales, con una ruptura obvia en la combinación de cepas que parece venir a abofetear cualquier preconcepción de ensamblaje que existía en el vino chileno.

Dentro del proceso y retoma histórica, está por ejemplo la herencia del cabernet sauvignon con carignan, extraída del antiguo recetario familiar y que los viejos mencionaron alguna vez como “tintos re tintos”. Con fruta del secano del Maule y sus viejas parras ubicadas en Santa Helena de Loncomilla.

Hay que sacarse no un poco, si no que bastante la idea de las entregas anteriores de Pablo Morandé. Esto es otro camino, uno bastante personal lleno de tinajas, fudres y largas maceraciones. En el fondo es una reinvención completa.

El RE Cabergnan (cabernet y carignan) pasa por un proceso de fermentación de dos meses en grandes ánforas recubiertas, las que no necesitan ser refrigeradas, ya que existe una condición natural y fresca en bodega, que permite no recurrir a medios de ventilación y refrigeración forzados. Luego de este proceso fermentativo y con escasos remontajes, pasa a dos años de barricas, mas dos adicionales en botella. El resultado es un vino con una acidez que solo en un comienzo tiende a enmascararse, ya que tiene un golpe y aromas de entrada bastante fuerte, muy poco dulzón o casi imperceptible, mucha guinda acida y terrosidad conjunta que contra todo prejuicio hacia las maderas, se siente fresco, de buena estructura y bastante ágil.

1554571_10203281418053089_5393604683251990220_nRE Pinotel (pinot noir y moscatel rosado) Probablemente cuando lo prueben trataran de definir un algo, alguna fruta u otro descriptor similar. Se mueve bien entre un valor de acidez muy expresivo con un acercamiento a la nota mineral; poco a poco se comienza a definir un alcance frutal bastante largo y de notable volumen en boca. Olviden esa antigua sinonimia que existía entre azúcar residual y moscatel, acá hay un alcance de pureza al respecto que rescata lo más la naturalidad de la moscatel, pero con estructura y firmeza de pinot noir.

RE Chardonnoir, Chardonnay y Pinot Noir. Me viene necesariamente el recuerdo a aquellos vinos base de champagne, ácidos y persistentes y secos, que rápidamente se van amansando en el paladar, obviamente sin las notas crianza. Probar este vino es una aproximación clara a aquello y la oportunidad para saber más menos de que se trata. Tiene una nota salina y tenuemente a fruto seco, esta muy balanceado y bien definido.

La muestra de vinos de Bodegas RE de Pablo Morandé y familia, son un deschavetamiento completo, en las cuales los rasgos dominantes y de personalidad de las cepas están reflejados en la adición y ensamblaje de sus vinos, con métodos poco tradicionales si pensamos en la realidad industria, a una escala que se quiere mantener razonable en el tiempo.

Otro cuento, plausible, es la ambición de querer hacer visible en la bodega un entorno de barrio tradicional casablanquino, rescatando antigüedades, graficas y elementos de almacenería, recuperando un trozo y reflejo de historia transformando todo en conjunto en algo que llaman y conceptúan como: “hacer vinos de belleza”.

Quizás esto les ha de parecer enajenado, pero no he de conocer locura que haya dejado de ser tal, para transformarse en una proeza meritoria. Si no creen, lean a Soichiro Honda o beban uno de estos vinos.

A.T.

 

Los vinos se adquieren directamente en Bodegas RE, ubicada en la Parcela 3C, El Ensueño, Camino Lo Ovalle Km 1 de Casablanca. Tambien en BBvinos www.bbvinos.com

Twitter: @BodegasRE


 

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