Munjebel 7 – Vino natural de Sicilia

MUNJEBEL 7
Está más que claro que el vino bajo el apelativo de "natural" es una moda, nadie lo discute. Y de fondo el concepto se hace mucho más interesante cuando la idea de un vino natural poco se entiende, o se le toma como parte. ¿Acaso no todo el vino es natural? reclaman algunos enólogos y prensa que cuestionan su significado, ya que todo, por una suerte de lógica, es natural. Pero cuando avanzamos e incorporamos a este tipo de vinos, uno puede distinguir que existen dos tendencias identificables: una que se estira como una cuestión folclórica que se incorpora al ruedo comercial, y otra que es purista y radical. Es prudente no aburrir tanto dando conceptos e ideas de cada uno, ya resulta algo soporífero, pero acá vamos a lo radical.
Les Vins S.A.I.N.S., la pequeña agrupación de vino natural europea, pone sobre la mesa conceptos, reglas, métodos e información al alcance del consumidor sobre las distintas variedades y forma de los llamados entre comillas, vinos naturales. La finalidad de todo esto, es guiar al consumidor y al periodismo, evitando que se comience a catalogar o valorar una botella de vino natural, que no lo sea, o que se escabulla bajo la excusa de ser pequeño productor. Los cuales no necesariamente hacen vinos de este estilo.

Uno de los integrantes de esta agrupación es el comerciante belga Frank Cornelissen, quien lleva uno de los proyectos de vinos naturales más radicales hasta la fecha: Magma y Munjebel en su versión numero 7. Este último, corresponde y viene del interés naciente de algunos viñateros que no gustan de arrendar terrenos o compra uvas, sino que más bien, van en su búsqueda de viejos y olvidados viñedos los cuales retoman, restauran y dejan que simplemente la naturaleza siga haciendo su trabajo, extremando así todo cuanto tenga que ver con intervenciones.


Más tamaños - P1090022 - Flickr- ¡Intercambio de fotos!
En Solicchiata, Sicilia, al norte del Volcán Etna, con suelos que generaron por el asentamiento de lava y cenizas del volcán, se ubican los viñedos y terrazas abandonados que ha recuperado Cornelissen. Entregados al olvido por sus antiguos dueños debido a la pobreza y alto índice de desempleo que por décadas afecta a la isla, cuya emigración ha llegado a rozar el 30%. Hablamos de una isla cuya principal fuente de ingresos son el afincamiento, la actividad agrícola, destilados y la sal.
Cornelissen encuentra un terreno donde han sobrevivido vides nativas de frappato y gaglioppo, más una pariente lejana de la sangiovese, la nerello mascalese. Este material abandonado por décadas tiene una edad aproximada de 50 a 60 años, sobreviviendo sin intervención alguna, razón por la cual y debido a un enfoque holístico, Cornelissen decide darle continuidad a esa condición semi-salvaje y desde allí, iniciar su propio proyecto.


Frank is pruning 1 - Flickr- Intercambio de fotos
Hay respeto tal a ese todo, que representa la naturaleza, que simplemente ha asumido una postura que lo lleva a entregarse incluso a las dificultades. Cada año, como relata, hay una nueva sorpresa y dificultad: si no es granizo, es el oídio u otro pesar. Como es el hecho que a veces aparecen plantas quemadas por el salto de material piroclástico al viñedo. Y aunque esto provoque perdidas sustanciales de fruta, o bajo rendimiento, persiste la idea de no hacer intervención. Si la vid decidió darte cierta cantidad de fruta, fue porque ella en su ciclo y forma de vida, así lo decidió -comenta Cornelissen. No se busca, obviamente, generar una gran productividad.

El oídio se controla de forma tradicional, con azufre liquido, pero en cantidades razonables. El resto es acción natural y nada se puede hacer, como le gusta recalcar a Frank: El hombre es parte del complejo escenario natural y por más que pretenda, jamás será un Dios. Al final y tras un largo intercambio de palabras, y para nuestra sorpresa, dentro de ese enfoque holístico también hay un aire de protesta ante lo biodinámico y otros manejos: Lo de orgánico o biodinámico también es intervención, para mi representa la incapacidad del hombre de aceptar la naturaleza, como ella es y será”. Incluso el uso de compost natural u otra substancia está vetado. Caso aparte la certificación que se le exige al estar dentro de una DOC, para él, las instituciones certificadoras son un negocio más, un negocio para acreditarse en un trozo de papel sin valor, el valor de un marketing que le provoca inapetencia.



MUNJEBEL CATA



Vamos al vino.

Cornelissen es de la idea que un viñatero es sólo el canal entre el viñedo, y el lugar donde se prensa y reposa el juego. Desde esa simple y llana postura, los efectos que siguen debiesen ser poco interventivos. La nerello mescalese reposa con su piel, semilla y mosto por más de 2 a 5 meses, en ánforas de terracota de 400 litros sepultadas en grava volcánica, que ayudan a conservar la temperatura cuando comienza la convección. El vino se extrae tomando en cuenta ciclos astronómicos y lunares, así como se hizo en la cosecha de la fruta.
El resultado es un vino que al comienzo tiene rastros de gas carbónico, pequeñísimas burbujas que pareciesen ilustrar que hay un vino que está vivo y sigue fermentando y evolucionando. En copa se aprecia la notable ausencia de filtrado, mostrando la verdadera opacidad de este vino que es áspero, jugoso, que deja una nota acética y terrosa bastante intensa. Una acidez volátil que así y todo deja salivando y se hace interesante, a pesar que resultará para muchos un claro defecto.
En un pequeño lapso el vino toma una evolución interesante, comienza a abrirse y mostrar su lado herbal. En esta interesante vuelta el vino ya se siente como pura fruta, muy bruta, mostrando unos taninos de alta intensidad que raspan. Esto no es para nada elegante, es más, muchos creen que esto es un ejemplo de no saber hacer vinos, y al menos para mí, es un vino espartano, que se desborda por todos lados y que creo, responde al carácter de Cornelissen. 
FrankeSamanfore - Flickr- Intercambio de fotos
Este vino es muy diferente a los nacionales que van por ese lado acético, y creo, que al menos en este caso, no es cuestión de higiene, como si sucede en los vinos de Ranquil, por ejemplo. Siguiendo su lógica poco intervencionista, tiendo a creer que Cornelissen gusta de que su vino se pase de algunos límites al no querer sulfitarlo. Y también comienzo a creer que simplemente, no le molesta o no lo siente defectuoso.

Esto de que el vino natural es una tendencia o una nueva forma de hacer algo nuevo es por un lado, un tanto exagerado ¿Desde qué punto de vista se habla todo eso? Esto no es muy distinto al vino que se hacia antes en los valles centrales, o con el carignan del Maule o el cinsault en Itata o con el país en Yumbel. Con pesar podemos contar que son cada vez menos los viñateros en los lugares mencionados, que pueden calzar perfectamente en esta nueva tendencia. Quizá y ojalá alguien vaya a descubrirlos, sumarlos y así poder armar una muestra general de todos estos vinos. ¿Por qué no? creo que sería muy interesante.




Alvaro Tello

@Vinocracia




Agradecimientos:




- A Frank Cornelissen por ceder las fotografías y por su tiempo.

- A Carlos Wong, por la excelente muestra y buena cocina.

Comentarios

  1. Soledad13:17

    il vino è sorprendente della Sicilia..dopo la grappa e limoncino!

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  2. José M. Junco16:02

    cuando conoce mas la historia de un vino antes, se volverá mas interesante el probarlo después, lo vimos en la red y vamos a encargarlo, nos interesa el tema de los vinos naturales de Europa, probamos con anterioridad el Panier de fruits 2009 y el Douceur Angevine 2005 Le Clos des Ortinières, ambos de Le Coulée d´ Ambrosia, de ahí en adelante no hemos parado, son la honestidad del terroir en la copa y la salud de los buenos degustadores, un placer de leerlos.

    José Junco

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  3. feña22:27

    los españoles están haciendo algo similar, es bueno formar asociaciones para que el consumidor este al tanto, seria bueno que hablases de Luyt, me encantaría saber tu opinión al respecto de esos vinos

    saludos!

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  4. Cristian Herrera22:27

    difícil veo poder probar esos vinagres de Italia, lo que si comparto es la verdad que el vino ahora llamado "natural" nunca falleció, si no que este quedo entre la pestaña y el sueño de los santiaguinos, usted como veraneante de esas zonas se recordara bien los vinachos de chada y culitrin, algunos con sofisticado olor a mierda y otros jugosos y brillantes, pta que eran buenos vinos, todo eso en lo que ahora llaman el "Alto Maipo", alias "el campo" como le decían antes, un abrazo Alvaro y bueno que te recuerdes de esos vinachos que nos empinábamos desde los 14 años

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  5. Cristian!! un gusto saludarte, no me había percatado del comentario, me recordé las ferias de invierno y dieciocheras donde se bebían esos vinagres, las de Hospital y Huelquén, puro jugo de tinaja!!, que buenos recuerdos, sobre todo de los matrimonios donde nos invitaban, saludos y pongamos una junta de inmediato!!

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