Louis-Antoine Luyt – Cauquenes 2008 Huasa País

DCIM\100MEDIA

Lo que Louis-Antoine Luyt ha hecho con llevar cabo su idea y arte de hacer vino natural, es simplemente descentralizar la idea que se tenía de los vinos, en especial para aquel consumidor de nueva generación que creía que el estándar ofrecido en las góndolas de supermercados, era la verdad absoluta. Es como si yo viese en la diferencia entre Transformers y Lost in Paris de Woody Allen, ambas se generan en una sola plataforma, ambas instancias visuales son buenas, pero el leitmotiv es otro, y se termina digiriendo con tonos y estructuras totalmente distintos. Corriendo y asumiendo el riesgo que también puede ser una obra de cine arte que no se entienda, eso Louis-Antoine lo tiene claro.

A Luyt lo considero un artista en el sentido amplio y global de la palabra. Tratar de moldear la cepa País y concederle no una dignidad, sino más bien una nueva identidad, sin desligarla del secano maulino, es lograr desvergonzar a la cepa sin necesidad de contar una gran leyenda de inmigraciones pasadas, ni mucho menos conseguir distinción con un nombre que arrastra abolengo, acá persiste la idea que el origen es más importante, esto es jugo de Cauquenes y se imprime en la etiqueta frontal y con tipografía artesana chilena.

Tal es el manifiesto de su vino, que este logró convencer al consumidor chileno más intrincado y difícil, al enófilo o amante del vino que dejó de leer las publicaciones nacionales, ese mismo que ya había dejado de beber vino chileno de podios y que comenzó a mirar caldos del viejo mundo para tratar de explorar la otra realidad. Al beber un vino de Luyt comienzan a concordar esas cosas y esas parábolas a la honestidad que los productores del viejo mundo ofrecen; por las que había que pagar, y bastante, pero ahora en Chile, es una realidad más al alcance del publico busquilla. Mas bien un alivio satisfactorio.

No hablemos de vinos con tonos sublevados y aristocráticos de madera tostada, acá eso no existe, de hecho no tiene madera, por lo cual olvídense de la acupuntura en su paladar, esto es un vino sin filtrar, que se nota en su turbio y rojo contenido, cuya marca comienza a sellarse en nariz; ya que es de nota terrosa y herbal inicial muy sugestiva y que se siente fresca, que después de decantar unos minutos cede aromas a fruta roja dulce que se hace compleja, llámenlo evolución si quieren, es vibrante la sensación de poder decir que esta es mi cepa País y que por fin hay un punto de referencia claro. En boca tiene un paso muy amable y aterciopelado, con una acidez correcta dejando un paso limpio en boca con una sensación salivante final muy agradable, que te deja listo para otro sorbo mas. No hay pesadez alcohólica, a pesar de explicitar 15 grados, no es una bocanada la que entra, no se siente, es más bien un estimulo, la ausencia de madera hace que las propiedades de la cepa y su jugo conserven su jerarquía, haciendo del beber este vino algo que definitivamente no cansa. Esto es un jugo de uvas bien fermentado con una conexión a su suelo muy vertebral, y de ahí a la copa, así tal cual.

Ahora como hacer concordar mi nota con aquellos que no han experimentado la sencillez y potencia de un vino de estos, que no es de estantería y no es de “wine store” y que vergonzosamente los restaurantes de comida “típica chilena” desconocen…bueno, simplemente dejen de dar vueltas sobre el mismo centro y los mismos consejos de publicación, esto es llegar y comprar previo conocimiento del lugar indicado, quizás con un leve esfuerzo adicional, no hay mayor ciencia, el resto, es literatura que se las pueden vender. Olvídense del fracaso de los biodinámicos, orgánicos y de la cuasi ficción de los single vineyard o single block, acá tampoco hay clubes de independencia; eso acá no existe, esto es solo jugo de uvas, fermentado, sin sulfuroso, sin aditivos y sin vergüenza, ¡vino puro!

Donde comprar

Sebastián Alvear, de vinonatural.cl

Ficha de contacto

http://vinonatural.cl/?page_id=81

@Vinocracia

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