Pura Sangre 2006 – Domaine St. Diego

399536_103482583108408_799466194_nProbar un vino de Angel Mendoza es a todas luces una declaración de principios, una declaración muy resuelta hacia lo que para él es correcto, sin dar excusas ni sobrellenarse de literatura. Acá habla el trabajo y la obra de un enólogo y su familia enamorada de su terruño, cuya filosofía saliente de su propia letra es “la simplicidad y el razonamiento de esa simplicidad”

La materia prima de los vinos de Domaine St. Diego se ubica en Lunlunta, Maipu, Mendoza, a 900 metros sobre el nivel del mar. Las tres y algo hectáreas de suelos de origen aluviales, en la ribera norte del Rio Mendoza, poseen una materia orgánica inferior al 3% y son la base de las cepas como Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Chardonnay. Debido al tamaño reducido de la plantación se utiliza el sistema TK2T, el cual consiste en tener dos niveles de fruta, crecer hacia arriba cuando no te puedes extender hacia lado, en el cual incluso se habla de la obtención de dos expresiones distintas por nivel.

DSD 1El trabajo en el viñedo resulta muy interesante, ya que manejan una cobertura verde no agresiva. En lo que es el abono se ha estado utilizando alperujo de olivos, estos se ubican en el mismo terreno, además de guano de caballo y abonos extras procedentes de lombricultura. Los riegos se efectúan por régimen de inundación y goteo. Mendoza es un horno que fácilmente llega a los 40º y la evaporación se siente.

Una de las cosas que Angel Mendoza cuenta con amplia consideración y orgullo, es la participación de la familia y la confianza en el proyecto. Angel Mendoza –el abuelo- cuenta que es su primera nieta, Elea de 4 años, quien prueba las uvas y cuando ella las encuentra ricas se programa la cosecha. Sus hijos Juan Manuel, Lucas Nicolas y Maria Laura son organizadores y ejecutores del proyecto. Su señora Rosalia ve la parte administrativa y logística de ventas. Importante, ya que los vinos de Angel Mendoza son producidos a escala razonable, hablemos de 35 mil botellas por año, que no se encuentran en vinotecas o grandes tiendas, de hecho no conciben la idea de exportarlo, solo se venden en casa previo toque de campana, es la única forma de adquirirlos.

Como hay un desapego evidente a lo que es la industria o posibles linajes y abolengos, existe una preocupación adicional por no exagerar y agregar grandes aromas ni complejidades, solo se proyecta en mostrar el origen del suelo y el máximo provecho de la materia prima con nitidez.

DSD5Hay una crianza de dos años aproximados en barrica de segundo y sexto uso, renovando solo un 20% de ellas desde el año 2010. El preferido es el roble americano; Angel Mendoza es defensor de esta madera que prolonga el centro y final de boca evitando los aportes excesivos de torrefacción de otras maderas, como el humo, caramelo, café y chocolate, que podrían ceder un carácter más gordo y pesado al vino. Para romper con la pesadez, hay una rigurosidad previa en la temperatura del control de la fermentación, esta no superara los 22ºc, esto evita la formación alcoholes superiores que son bastante característicos y pesados de las regiones cálidas y áridas del cono sur.

Una de las anécdotas de la etapa de fermentación es poner música en la sala de cubas, quizás esto suene loco e irracional, pero no soy psicólogo, solo un bebedor y como tal, me entrego a la dosis de locura de quien sea. La razón de esto se encuentra en que las levaduras son seres vivos y según las propias palabras de Angel Mendoza, “ellas también quieren el confort de la vida”. Esas levaduras para mi contento son autóctonas del viñedo y la bodega, nada más que eso.

 

Pura Sangre 2006

DCIM\100MEDIAVenía con la idea y el prejuicio de los 24 meses en madera, pero resulto todo lo contrario, es un vino muy amable, jugoso, delicado que pasa sin problemas en boca, muy estable y con una genial sensación licorosa y frutal que van de la mano, de acidez justa que tras la guarda de 6 años aun se conserva bien. La madera proporciona más bien un componente de aroma y sabor, que va por el lado de interpretar un rústico y suave condimento similar a la canela, es muy llenador, largo, no sobre exalta nada, un vino en que balancea muy bien lo frutal y rojo característico del Malbec con la opulencia y valor agregado del Cabernet. Olvídense de un vino gordo, Ariel Kulas (@Ariel_Kulas) me hizo el comentario y concuerdo absolutamente con él, esto es otro estilo. Vino limpio, brillante cuya comunión concuerda perfectamente con todo lo antes descrito, es perfecto cuando se justifica todo al probarlo.

DCIM\100MEDIAEl punto mas importante de este Pura Sangre esta en el valor de quienes me lo regalaron, mis amigos argentinos del blog Rumbovino, que en su visita a Chile Andrés y Noemí lo trajeron como presente. Me dijeron ese día en el Bar Liguria que era un vino que tenía que conocer. Así como viajaron, conversamos y reafirmamos lazos que hasta ese entonces eran solo virtuales. Un valor que se agrega, es cuando decidí descorchar esta botella con otros nuevos amigos, Héctor Rojas de viña Tabalí y Eduardo Aragonéz, mas otro amigo en común, Pablo Torlaschi de La Biferia. Creo que no tendría palabras ni retorica necesaria para describir la cantidad de huevadas y amistades que ha hecho posible el vino desde que tengo mi blog, de eso se trata, como dijo Angel Mendoza “Lo más emotivo que encuentro en este contacto, es que estamos compartiendo los mismos amigos”, todo eso con una sola botella.

Agradecimiento a Don Angel Mendoza y familia y muy en especial a Andrés y Noemí de Rumbovino, rumbovino.blogspot.com , el merito de esta escritura les pertenece.

Domaine St. Diego
Franklin Villanueva 3821
Maipú, Mendoza, Argentina.

 

@Vinocracia

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