Cruzat Rosé Extra Brut

93Son muy pocos los vinos espumantes que para mi gusto representan un cierto estilo que me gustaría denominar como propio de la Argentina. Así como también muy pocos representantes de su terroir, lo anterior tiene que ir de la mano con esto, si no es así, sería casi imposible hablar de un espumante con sello y ribete nacional, que pueda extraer lo mejor de sus suelos y poder así llevarlo a la copa. En este caso la genialidad de Pedro Rosell logra exprimir lo mejor de Luján de Cuyo y llevarlo a un espumante.

A 900 metros sobre el nivel mar se ubica Luján de Cuyo, Mendoza, que es la tierra por excelencia para producir espumantes. De hecho es denominada “la primera zona”, ya que en ella comenzaron a afincarse las principales y más antiguas bodegas argentinas. Cuando hablamos de las propiedades y características del terroir, podemos hablar de fruta para espumante muy expresiva, intensa y cálida. Si bien esta la insistente comparativa del calizo de champagne, acá hay algo diametralmente opuesto, los suelos de Luján producen frutas con  aromas y cuerpo notables, son vinos muy carnosos que en el caso de los espumantes y tras una larga permanencia en las lías ceden un poco en suavidad, poseen la gracia de establecer un lazo bien estrecho y potente con la levadura. En términos de acides, y debido al clima reinante en Mendoza, es imposible obtener una marcada cuota de esta, por lo cual el método champenoise va por otro lado, aquí es cuando hablo de identidad, porque en este espumante en particular no existe el ejercicio de “igualar” a Europa, prevalece más bien la de mostrar el potencial del suelo en post de una identidad propia.

Si el suelo es un tema, el otro es Pedro Rosell. El ingeniero y bodeguero de Cruzat con estudios en Francia, compañero de Michel Rolland y discípulo de Émile Peynaud, no tiene problemas en hablar por sobre el hombro. De él se desprende una generosa y arrogante experiencia que a mi me parece justificable. Aun recuerdo las frases inmortalizadas en planillas electrónicas que citan: “Extra Brut es un invento argentino, no nos sentimos machos, no sentimos extra machos, Brut no es suficiente y queremos extra”.

 

Cruzat Rosé Extra Brut

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA         Lo primero que resalta son los tostados intensos, enmascarando las notas de crianza la que después evoluciona medianamente con una suave nota láctica. La acidez como era de esperar es media, pero adquiere un contrapunto interesante cuando evoluciona en una segunda copa. Los amargores perfectamente controlados y reducidos, es carnoso y desprende buena notas a fruta roja con una agradable sensación licorosa que cede el Pinot y Chardonnay, una nota que es clásica en Luján, que puede destacarse y no sabotear el paladar, no produce cansancio. La integración vino carbónico se encuentra en niveles perfectos, a punto que si se pierde persistencia visual -como todo buen vino espumante-, esta sigue presente en el paladar. El tiempo de duración de la corona revela la otra condición de calidad y de la estabilidad de las proteínas, perlage uniforme, tiene una marcada constancia y cadencia que la torna muy cremosa, esta increíble. Es un vino muy parejo.

Como no todo tiene que ser tan bueno, el único punto en contra no lo tengo ni con la bodega ni su creador, ni mucho menos con el vino espumante, el problema lo veo entre el mundo de las publicaciones y el consumidor final.

No sé con qué parámetro en Chile se evalúa un espumante argentino, si es con un cava o con un champagne o con cualquier otra D.O., un ejemplo, está claro que la frescura de los espumantes de Luján no es una brutalidad, entonces, ¿por qué recalcar eso y evaluarlo hacia una carencia, cuando es más bien una virtud propia de los vinos de la zona?

Acá hay que ser claro, es difícil saber interpretar un espumante, pero cuando sumas el suelo y las características que estas cedió a la fruta, si estas se conservan como una identidad en la botella, es el camino correcto a mi juicio, la medida de los espumantes argentinos son solamente argentinos. Valor agregado es lo que dijo mi amigo francés Benjamin Sachs el día de la cata del espumante, “esto es un perfil notable y distinto para maridajes”, sólo pruébenlo y corroboren la experiencia de beberlo, ya que estas cosas, como diría Pedro Rosell, no entran definitivamente por la vía intelectual.

 

@Vinocracia

Alvaro Tello

5 comentarios:

  1. Recién termino de leer esta nota. Siempre expresas perfectamente en letras, lo que te deja un espumante a nivel placer.
    MI OPINIÓN: Después de vivir 5 años en Europa y beber diferentes estilos de vinos en general, ahora puedo decir convencido; que el éxito de un país vitivinícola está en "tener su propio estilo en vinos" y también... "Parecerse al mejor del mundo". ¿Será contradictorio esto que comento?. Simple!, un país como Argentina, con una tradición fuerte en vinos espumantes y un consumo per cápita bastante elevado, tiene que elaborar espumantes con un estilo propio si quiere diferenciarse del resto del mundo y de los franceses; tanto para el mercado nacional o de exportación.
    Pero por otro lado, no debe alejarse mucho de la tradición champañera (Francia). El mejor ejemplo en el mundo es la región de Cava (España). Los franceses los obligaron en los años 70 a quitar la palabra Champagne e inventar la propia (CAVA). Los cavas tienen propio estilo y personalidad. Propias variedades de uvas. Propia RCP (la mejor del mundo...). Su propia D.O.C. con sus propias reglas, etc. etc. y les fue muy bien!, pero por tener tan "propio" todo e intentar orgullosamente no parecerse en nada al Champagne francés, en el camino perdieron la igualdad de la calidad y el estatus de las burbujas francesas. Creo que el éxito de un país como Chile o Argentina para elaborar vinos espumantes de calidad internacional, está en la perfecta sinergia de tener un estilo propio (Terroir, Nombre, etc. etc.) e intentar "clonar" lo mejor de estilo champañés francés. Tal vez me equivoque, pero creo que los italianos de Franciacorta lo están logrando.

    Un abrazo grande!, mi amigo Alvaro.

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  2. Natalia Sunsa16:06

    sigo a Pedro Rosell desde siempre y reconozco que me he cambiado de botellas, pero vuelvo siempre a su trabajo, como dices vos son la extracción del suelo mismo, aguante Luján y Tupungato!!

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  3. lo probamos en familia este fin de semana, estaba espectacular! lo recomiendo con una terrina o pate suave con baguette tostada, ñami ñami!

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  4. Valeria10:52

    Amigos, coincido con Fernando en el tema de la sinergia, el suelo mas estilo es el camino, Lujan y Tupungato dan vino carnoso y ricos en boca y Rosell ha sabido doblarle la muñeca y no dejarlo como un exponente industrial como seria Chandon o Norton, aunque esta como trapecista en la linea y se mueve a ambos lados. Interesante su blog.

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  5. Sabatini11:02

    uno de los espumantes ricos que me he empinado es este, póngale lo que quiera, comida de donde sea y queda filete

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