Tamaya Brut Nature, Blanc de Blancs

TAMAYA 1Hoy en día es posible desempolvar los viejos tomos de revistas y publicaciones, en donde hace más de siete años, se planteaba la posibilidad de concebir espumantes de alta calidad. Se barajaron valles, climas y se sumaron una gran cantidad de consejos de medio lado, tanto por parte del mundo profesional así por la prensa, siempre destacando y poniendo como ejemplo la zona costera, central y sur de Chile como una carta segura.

Bueno, había solamente que invertir la cardinalidad y buscar al igual que en el viejo mundo, un buen suelo calcáreo y dar tiempo a la buena crianza.

Viña TAMAYA 3Tamaya logra lo que es a mi gusto el mejor espumante elaborado en Chile hasta este momento. Podemos discutir días y días este tema y sacar a relucir conocimientos sobre el tema del suelo calcáreo y estancia en lías. Pero al igual que en las regiones del cava y champagne, es un clima y suelo de particulares características, es donde se producen excelentes resultados generando un distanciamiento obvio del resto de los vinos espumantes.
El primer punto es su integración vino-carbónico, es perfecto, cuando en copa se presta una burbuja un tanto violenta, es cosa de esperar a ver como se uniforma formando fino perlage, dando la sensación de que habrá una mínima expresividad. Pero adelante, que en boca se manifiesta una finísima burbuja, con una correcta y notoria integración provocando el lleno y cremoso en boca, dejando un paso corto, muy limpio y seco. Ahora los insidiosos que gustan de comparativas pueden dar un paso adelante y buscar sus referentes blanc de blancs en Europa o en las fronteras de los Andes.
Para mi al menos no hay un referente certero, esto, ya que se consiguió un vino de personalidad que va muy de acorde a su origen, hablemos del chardonnay de Limarí con la clásica y austera nariz pero explosividad en boca. 




Pero no todo es decoración, y si es por ir a patrones tradionales sin duda lo que más me ha gustado de este espumante es la nota de crianza, ese toque láctico, seco y lento que va surgiendo en copa a medida que el tiempo transcurre. Es de antología que hayan tres evoluciones y tiempos en copa, algo verdaderamente insólito en un espumante nacional. Impresiona la lentitud con la que va cediendo sus aromas en copa, podría pensar que es un clásico cuvée o cava de mas de 18 meses, pero ahora tenemos algo similar en nuestra tierra y con 24 meses en sus lías. Es atractivo tener esas notas que se conseguían en los vinos del viejo mundo, y que ahora se hagan presente en la mesa nacional es un tremendo logro.

TAMAYA 2Junto con una reducida y casi nula adición de azúcar en el licor de expedición, hay que considerar otro punto para el consumidor entrante. El Chardonnay base tiene una personalidad bastante considerable, acá se produce otro golpe más al lograr una envolvente y notoria acidez, punzante, que va sin amargores de por medio, dejando espacio de sobra para percibir ampliamente sus notas minerales.

El tema de la acides no es menor para futuros rendimientos de guarda, estamos en presencia de un Chardonnay sin maloláctica, sin reducciones que lo hagan parecer meloso o con exceso de mantequilla. Los que ya tienen experiencia con Tabalí y Tamaya ya sabrán a grandes rasgos de que trata.

Tamaya Blanc de Blancs Brut Nature es una suma de factores que le dan singularidad, un buen suelo, un buen chardonnay, una excelente crianza con dosificaciones de azúcar correctas y casi nulas, perfecto y  maridable a un nivel que no se consigue todos los días. Tengo la sensación que un extranjero conocedor lo agradecerá más que un coterráneo, acá conseguirá algo de confusión ya que es un nuevo parámetro que entra al paladar, no es un vino que sea resultado de la complejidad posterior a una sobreextracción o a la sobrecarga de licor de tiraje. Recordando y sincerando de paso que Tamaya no vende con este espumante el tiempo en las lías como factor de calidad, que algunos casos se presta como elemento de marketing irrelevante. (hay casos de 56 meses en lías que terminan como una oda al azufre)

Me atrevo a decir humildemente que veo al Limarí y a su suelo como una especie de tierra selecta para los espumantes nacionales, lo que rondaba en hipótesis podría ser ahora una realidad latente, atreviéndome a decir, que si apareciese un espumoso de mejor o igual calidad, vendrá casi por obligacion de este valle que por fin entiende que los vinos con burbujas, necestan de un buen suelo para expresarse y no ser uno más del montón.

Si bien en antaño todos se fueron por teorías de uvas y valles, finalmente, en este caso, fue el suelo el que habló.

@Vinocracia


 

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