Instante de vino con vino, Fernanda Valenzuela.



Los poderes del vino… ¿Pueden ser MÁGICOS?


Por Fernanda Valenzuela M.

Mucho se sabe y por supuesto más se habla del vino en la actualidad. Que si tiene tal o cual aroma, que si ha ganado éste u otro premio, si posee un estilo industrializado o es singular, que si es de cepas tradicionales o de “nuevas” aparecidas…

Pero muy poco se escucha o lee del PODER que ejerce el vino sobre quien lo bebe, eso que va más allá de sus propiedades naturales y que lo convierte en digno objeto de tanta admiración, fidelidad, confianza y lealtad, por parte de nosotros, los que no dejamos de disfrutarlo en cada copa...

clip_image002Pues bien, inequívocamente, quienes mejor han comunicar este PODER del vino han sido los poetas, músicos y artistas, los cuales a través de su propio lenguaje y premunidos de su imaginación, se han dejado inspirar por él, más allá de lo sensorial o meramente técnico.

Plutarco, historiador y ensayista griego, sentía que el vino era capaz de encender los espíritus adormecidos…


"El calor que el vino ejerce sobre el alma es igual al efecto que tiene el fuego sobre el incienso."


Para Quinto Horacio Flaco, principal poeta y lírico en lengua latina de la época romana, el vino le predisponía a ACTITUDES POSITIVAS, lejos del rencor y mucho más cerca del agradecimiento…

“Con el vino, ¿quién la guerra o la pobreza no olvida?
¿Y quién a ti, padre Baco y a Venus lauros no brinda?



Mucho más adelante en el tiempo, Charles Baudelaire, poeta crítico de arte y traductor francés, manifestó en su poema “El Alma del Vino”, que el vino confería ENERGIA a todo ser viviente…
“… Encenderé los ojos de tu mujer dichosa;
Devolveré a tu hijo su fuerza y sus colores…”



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Por su parte, el poeta y premio Nobel Pablo Neruda, sugirió en su “Oda el Vino”, que esta bebida tenía la capacidad de REVIVIRNOS, despertarnos de la oscuridad y traernos a la luz…

“El vino
mueve la primavera,
crece como una planta la alegría,
caen muros,
peñascos,
se cierran los abismos,
nace el canto…”






Por su parte, en la cultura popular, documentada muchas veces sólo en forma verbal, se da cuenta también de la valiosa habilidad del vino para INSPIRAR, CONFORTAR Y CONSOLAR…

"El vino exalta la fantasía, hace lúcida la memoria, aumenta la alegría, alivia los dolores... Destruye la melancolía" (Refrán popular)


Y sobre la capacidad de dar ALIVIO, no hay un más bello ejemplo que los versos del escritor Jorge Luis Borges, en su poema “Soneto al Vino”…

“En la noche del júbilo o en la jornada adversa
Exalta la alegría o mitiga el espanto
y el ditirambo nuevo que este día le canto”.



O simplemente LIBERAR a los seres que se sienten presos de sus emociones, ahogados por el silencio. Así magistralmente lo expresan Alberto Cortez y Facundo Cabral, en su poema-canción “El Vino”…

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“Sí señor... el vino puede sacar
cosas que el hombre se calla;
que deberían salir
cuando el hombre bebe agua”

“…Va buscando, pecho adentro,
por los silencios del alma
y les va poniendo voces
y los va haciendo palabras”



Teniendo en cuenta que ésta es sólo una muestra muy reducida de todo cuanto se ha dicho sobre el vino, no queda más que sentir, que probablemente se trata de una bebida MAGICA, capaz de sintonizar con nuestras más profundas emociones y armonizar con ellas, para hacernos creer firmemente lo que Nicanor Parra dice en su poema “Coplas al Vino”…

“El vino tiene un poder
que admira y que desconcierta
transmuta la nieve en fuego
y al fuego lo vuelve piedra…”




¡Salud por el vino, salud por su magia!


@fervalenmo

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