Instante de Vino – Champagne para celebrar, consolar y despedirnos.

La Bitácora de “Instante de Vino”

Por Fernanda Valenzuela M.

Champagne: Para celebrar, consolar y despedirnos…

Sin duda alguna, el acercarnos a las fiestas de fin de año y más, al término del mismo, trae consigo un sinnúmero de emociones, que muchos quizás no tienen tiempo de revivir, pero otros, “menos cuerdos” como yo, preferimos tomarlo como el real regalo de esta época, tan especial…

Es muy probable que en esta detención miremos hacia atrás, y veamos recuerdos, que comparados a una imagen visual, pueden barrer todo el espectro de colores del arco iris. Distinguiremos desde la celebración y la alegría, luego la rabia, el dolor… En fin, todos los que pudimos haber experimentado durante el año, que termina.

Ahora bien, alguien dedicada al vino como quien les escribe, pensaría inmediatamente acompañar esta momento de introspección, con una copa, la cual a mi entender no puede ser si no de Champagne (o el espumoso que esté más “al alcance” en este momento)… ¿Y por qué Champagne, se preguntarán ustedes?

Para responder a esto recurro a una frase muy lúcida y precisa dicha por el auto proclamado emperador francés Napoleón Bonaparte:

“Yo bebo Champagne cuando gano, para celebrar… Y bebo Champagne cuando pierdo, para encontrar consuelo”.

En realidad no dudo que debe ser así, porque el Champagne, ha sido parte de la vida de un sinnúmero de personas, las cuales lo han inmortalizado, como evocación a sus momentos más felices. Un energizante ejemplo es el poema “Viva la Champagne”, del poeta Manuel Reina, España (1877)

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“¡A beber, mi capitán!

A beber con profusión,

y conviértase el salón

en océano de champagne.

Que es el champagne un tesoro

cuando en la copa chispea,

pues en él brilla la idea

Y arden átomos de oro.

Este vino, es, a mi ver,

alma de la bacanal

y néctar tan celestial

que da al corazón placer.

Vélo en las capas fulgentes

hervir con los resplandores

del sol, al besar las flores

en los días transparentes…”

 

O por el contrario, existen también aquellos, que han buscado en el Champagne, sanación para sus momentos más difíciles. La actriz alemana Marlene Dietriech lo graficó mediante una imagen muy esperanzadora:

“El Champagne te hace sentir como si fuese domingo y hubiesen mejores días a la vuelta de la esquina”.

En otros ejemplos, cuando aquellos duros momentos se han tornado realmente oscuros y muy poco auspiciosos, han habido quienes, premunidos de la “bebida mágica con burbujas”, han sido capaces de intentar atisbar una fugaz luz. Es el caso del diplomático y poeta francés Paul Claudel, quien sabiamente expresó:

“Señores, en el breve instante, que nos queda entre la crisis y la catástrofe, también podemos beber una copa de Champagne”.

¿Y cómo no considerar el cómplice perfecto al Champagne, cuando lo que se revive es un instante de amor? (¿O desamor?). Este extracto del poema “La Zarza De Moisés (Champagne), del profesor de Literatura Española Contemporánea, Pedro Jesús de la Peña (Valencia, España) lo sentencia así…

“Sube la espuma del champagne: con ella sube

el ansia del amor ya turbia y desbocada.

Una mano azarosa derriba la botella

y los regueros del champagne, fundidos,

son burbujas que alfombran nuestros cuerpos

rendidos y anhelantes, en donde mecemos

la persuasión de vida, que alivie nuestra nada…”

No obstante, es definitivamente en el dolor de las despedidas, cuando algunos han encontrado en tan famosa y exclusiva bebida, la forma de aplacarlo, dominarlo, silenciarlo…

 

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“Rara...
como encendida
te hallé bebiendo
linda y fatal...
Bebías
y en el fragor del champán,
loca, reías por no llorar...

(Coro)… Esta noche, amiga mía,
el alcohol nos ha embriagado...
¡Qué me importa que se rían
y nos llamen los mareados!
Cada cual tiene sus penas
y nosotros las tenemos...
Esta noche beberemos
porque ya no volveremos
a vernos más...”

 

Tango Los Mareados de Juan Carlos Cobián y Enrique Cadícamo (1942)

En fin, si a sus ojos el cierre de una etapa pasada, no se hace merecedor de una copa de Champagne, porque quizás éste únicamente sirve para bodas, bautizos, botadura de barcos, carreras de autos y por supuesto celebrar las venideras fiestas de Año Nuevo, les adjunto un pensamiento alusivo del brillante Oscar Wilde:

“Sólo las personas poco creativas fallan al encontrar una razón para tomar Champagne.”

¡Salud y los mejores deseos para el 2011!

@fervalenmo

Comentarios

  1. Este fin de año levantaremos una copa a vuestra salud, Fernanda y Álvaro. Aunque no será con Champagne, será con algo que nunca debe faltar de cara a los momentos especiales, un buen motivo para brindar! Chicos, ha sido un placer.

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  2. Andrés y Noemí, el gusto virtual fue mio y el personal pronto lo sera, no digamos salud aun hasta chocar nuestras copas en Enero, los espero y sera una larga charla.
    Mucha prosperidad a los Blogeros del Vino asociados en Argentina, a Rumbovino y a lo que nos une.

    Felicidades!

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  3. Fernanda Valenzuela M.14:54

    Muchas gracias Andrés y Noemí y seguro que brindaré por ustedes, el haberlos conocido virtualmente y confirmar una vez más qué maravillosas personas hay en el vino, y por supuesto al otro lado de la cordillera.

    Un abrazo enorme, Feliz Navidad y nos vemos en Enero.

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  4. Feliz Navidad Alvaro!
    Un beso grande y un abrazo

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  5. Marina...un beso desde Chile!!, como he extrañado tus comentarios!

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  6. Hola, me encanta la pintura que acompaña la letra de LOS MAREADOS. Tenés alguna referencia al respecto? Gracias y saludos desde Argentina!!!

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  7. Hola Val, puedes preguntarle directamente a Fernanda Valenzuela, la autora de esta columna, su cuenta de twitter es @fervalenmo

    Saludos!

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