Waldini

THUMBNAILHace unos 6 meses atrás fui invitado a una degustación de espumantes y cremant en calle Constitución, barrio Bellavista. Al pasar de unos minutos se acerca un tipo de anteojos y me pregunta si no hay problema en que el cocine mariscos y pasta, le digo que no. Descubro con asombro interno, que aquel lugar donde estaba siendo atendido con una hospitalidad inconcebible para mi idiosincrasia, era un punto de encuentro entre personas que en realidad sabían bastante del tema de los vinos.

Degustaciones de alto calibre que bordean los cientos de miles de pesos, hasta otras mas sencillas, escuetas y cotidianas. Esto fue lo que comencé a ver con el pasar del tiempo y que a estas alturas me son familiares.
Yo pensaba que estas cosas se daban en juntas privadas de profesionales de revistas y amistades de aquel mundo, pero no, esto se da con normalidad en este café, e incluso declaran sus asistentes, que dan la espalda a aquella facción publica, coloquial y caricaturesca del cronismo vinífero. Sumo a esto un desfile de personalidades relacionadas al mundo de las artes y la cultura, que solo se dirigen a probar la pizza hecha como en Italia, con un pizzaiolo italiano que opera con maestría materias primas como harina y quesos importados.

La suma de estos dos factores hacen de café Waldini un lugar extraño y agradable, pero que se descubre de a poco recibiendo la tutoría de su dueño Waldo Castro. ¿Por que hacer una crónica visual de este lugar?, es por que Waldo posee discurso propio y unas entrañas que le dictaron hacer la mejor pizza, el mejor wine bar e instalar pronto una escuela de servicios y garzonería. En menos de un año ha cumplido todo eso y va por mas, se los aseguro.


@Vinocracia

 

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