Instante de vino con vino, un evento intimo para buscarlo e ir por el.

tcl040En Santiago se viene dando una constante en las cuales me ha tocado  participar en innumerables ocasiones.
Se han formado grupos de cata, degustación y enocultura alrededor de contados y discretos lugares. Sin ir mas lejos pude constatar la semana pasado un grupo
de profesionales amantes del vino que en su mesa contaban con especies de Alemania, Francia, Italia y Australia, todo en una noche y una mesa.
Mas allá de la opulencia de lo relatado hay un evento que se ha venido destacando en el circuito de la enocultura independiente en Chile y Argentina, me refiero a “Instante de vino con vino”.
Esta intima y secreta velada puede ser seguida en su pagina de Facebook, se avisa con anticipación la disponibilidad y cupos (no mas de 7 a 10 invitados), se cancela una módica cuota estipulada en el sitio y comienza el viaje y despegue, obviamente con vino incluido. Prefiero no adelantar cual es el objetivo y finalidad, solo síganlo en Facebook, participen y después me comentan.
Fernanda Valenzuela, la creadora de esta lúdica idea accedió a escribir una pequeña memoria de varios capítulos desde su génesis hasta la consagración en Argentina y Chile.

Link al proximo evento
Link a Instante de vino con vino en Facebook


Génesis de “Instante de Vino con Vino”
Por Fernanda Valenzuela
Parte I: La Invitación



DSC04424bHay ocasiones en que uno realmente no está seguro de qué lo empujó a ir a un cierto lugar (o no lo recuerda simplemente), pero cuando mira hacia atrás, existe la certeza, de que ciertamente se vivió el momento preciso y, que probablemente existiendo otras opciones, se estaba donde se debía estar…
Fue un día como cualquier otro cuando crucé la puerta por primera vez, de la pequeña pero muy nutrida librería, que teníamos en el barrio de Acassuso (San Isidro, Buenos Aires), cuyo nombre era “Tierra de Libros”. Digo teníamos, no sólo porque hace algunos meses yo ya no vivo allí, si no porque la tienda física ya no está. Los avatares de la economía, más el progreso de las nuevas tecnologías, hizo merma de su quijotesco esfuerzo por promover la lectura entre nosotros, sus vecinos…
En fin, al entrar ese día en particular, detrás el mostrador estaba su dueña, Silvina, con quien muy amablemente inicié una amable conversación. Luego de las presentaciones mutuas, ella hizo la pregunta de rigor: “¿A qué te dedicás?”. Yo como siempre traté de urdir una explicación corta, sobre lo que nunca ha sido fácil explicar, mi dedicación de hace algunos años. “Trabajo en el tema del vino…”. Naturalmente a mi respuesta siguió inmediatamente un: “¡Ah! Sos sommelier ¿O sos enóloga?”. Bueno, como se imaginarán, tuve que detallar más precisamente, que no era ni lo uno ni lo otro, que había estudiado de vinos tanto o más que un sommelier, pero que en realidad mi formación era más bien comercial, por lo mismo muy lejos de ser eminentemente técnica, como la de un enólogo… En fin, para evitarles los por menores innecesarios, sólo puedo añadir que Silvina, ante tal impreciso detalle, añadió: “¡Qué interesante! Mirá, yo estoy convencida de que hay un interés importante en el público actual por saber más de vinos, por indagar la cultura asociada a la bebida. Te digo más, cada vez que organizamos una presentación de libros o alguna actividad cultural no relacionada acá en la librería, al comunicar que vamos a ofrecer vino, sobrepasamos los cupos con creces… ¿Vos creés que se pueda organizar algo para todos ellos?”

DSC04391Y ahí estuvo. Fue un instante fugaz, donde la invitación a crear se hizo presente, mágicamente diría yo. ¿Qué podía atraer a esas personas, quizás eruditas en temas variados (literatura, poesía, filosofía, ciencia, etc.), a reunirse y en el proceso a aprender más sobre el vino? ¿Cómo debiera ser la aproximación a ellas de forma que todas sintieran, desde sus propias y personales perspectivas, que sus expectativas estaban siendo satisfechas y ojalá, superadas? ¿Podríamos se capaces de responder a este desafío?...

Como era de esperar, mis respuestas no llegaron durante nuestra conversación con Silvina, aquel día en su librería, si no varios días después. En mi proceso de búsqueda, revisé la historia del vino innumerables veces, también me sumergí de lleno en la cultura popular visitando internet y redes sociales, distintos países y grupos interesados en el tema del vino. Visité páginas de música, arte y literatura, además de blogs de opinión, sin dejar de lado, naturalmente los sitios propios de bodegas, críticos, medios especializados… Todo este esfuerzo en pos de encontrar aquel lugar común, ese hilo conductor, que me permitiera llegar con el vino a ese público tan diverso…

Hasta que, la tan ansiada respuesta vino a mí, nítida y contundente. Fue como escuchar nuevamente a Silvina y su invitación... ¡Por supuesto que es posible abordar a todos y cada uno, con sus diferencias y similitudes! No tenía que preocuparme, porque ya sea como protagonista o actor secundario, el vino en sí mismo los convocaría y de ahí, teniéndolos a todos reunidos, él mismo, haciendo alarde de su capacidad innegable, de hacer fluir las palabras, encantar e inspirar, los haría vivir una ocasión mágica y memorable, en otras palabras, un “Instante de Vino con Vino”.

(Continuará…)

Agradecimientos y menciones.

Tierra de Libros: http://tierradelibrosacassuso.blogspot.com/

twitter de de Fernanda Valenzuela @fvalenmo
twitter de vinocracia @vinocracia
Share:
Designed by OddThemes | Distributed by Blogger Themes