Instante de vino con vino, segunda parte.

Me recuerdo que un día me encontré en una encerrona de estudiantes de guiones, en un bar ubicado en calle Santa Isabel. La conversación giraba en torno a todo lo que puedan imaginarse. Eran estos de una muestra muy heterogénea en lo social. Un hijo de diputado, el hijo de un ex ministro, una hija de un obrero cesante, un musicólogo, un fanático del anime y una activista social. Lo que mas me llama la atención era que solo una botella de vino estaba en medio de la mesa con seis copas al rededor.

Como decía Jodorowsky, si Chile no produjera poetas y conversadores, ni el vino ni el cobre servirían de algo. Solo una botella y seis personas generaron tres horas de conversación, eso es un momento, eso es un momento de vino con vino, sin borracheras y glotonería de consumir a destajo, todo para llegar al ejercicio mas básico perdido, comunicarnos y relacionarnos. Los invito a ver la segunda parte de el evento realizado por Fernanda Valenzuela en Argentina y Chile, ella misma redacta la experiencia y nos comenta de que trata la génesis de este evento que ya comenzó a captar adeptos en internet y en la vida real.


Génesis de “Instante de Vino con Vino II”

tcl040Parte II: El Proceso Creativo
Como podrán imaginarse, una cosa fue dar con el nombre, “Instante de Vino con Vino” (ver capítulo anterior), pero otra muy diferente fue responder a las preguntas básicas, que son parte del proceso de creación de un evento: el dónde, cuándo, qué, cómo y porqué.
Afortunadamente para mí, a lo menos el dónde había sido respondido desde el comienzo, ya que la actividad se realizaría en la sala de usos múltiples, que tenía Tierra de Libros disponible para estos efectos (en San Isidro, Buenos Aires).

198782_2264532338896_1416126665_2686902_634942_nAsí, bajo estas nuevas circunstancias, me dispuse a concertar una reunión más formal con Silvina (Tierra de Libros). En esta segunda ocasión, mi objetivo era obtener de ella información concreta, que me permitiera dar forma algunas ideas. Lo primero que ella señaló fue: “No sé en realidad de qué podría tratar esto del vino, ni si debiera ser una cata, presentación o curso…”. Hasta ahí, parecía que su orientación no sería de mucha ayuda, pero luego dijo algo que fue encendiendo de a poco las primeras luces: “… Hace un tiempo intentamos organizar un curso semejante, pero con la cultura gastronómica. En ese momento también pensamos que el interés existía en nuestro público, pero no sé porqué, éste curso nunca logró arrancar…”. Finalmente, ya casi al término de nuestra reunión, Silvina estableció una restricción no menos importante: “Desafortunadamente, no quedan muchos horarios disponibles para que comencemos, así que sólo tengo para vos un sábado, a las 19:00h...”¿Cuándo? Siento decir esto, pero mi pregunta natural fue ¿¿habría alguien libre de compromisos familiares y sociales, dispuesto a asistir a una actividad de cultura de vinos, un sábado en horario vespertino??

En fin. A esa altura este segundo desafío planteado, tampoco se veía fácil…
Casi vivenciando un dejá vú de la primera vez, abandoné esa tarde la reunión. Mi cabeza daba vueltas y obviamente nada de lo que venía a mi mente decía: “Está claro, que esto es lo que debes hacer y no te preocupes, seguro va a resultar”. El torbellino y su incertidumbre duraron días, semanas… Hasta que lentamente, el tiempo obró nuevamente su magia, y fueron decantando algunas ideas.
La primera se relacionó con la pregunta qué. Estábamos muy consientes de la naturaleza diversa de los posibles futuros asistentes y su grado de interés en el tema de vinos. Decidimos entonces, ofrecer contenidos de cultura de vinos muy amplios, cubriendo naturalmente lo técnico, pero fundamentalmente enfocados a abordar los “cruces”, que existen del vino con las artes, la literatura, la música, la ciencia y otras disciplinas afines.

La segunda idea, que apuntó más al cómo, nos llevó a pensar que con el día y horario que habíamos asignado a la actividad, no podríamos ofrecer algo aburrido ni convencional. Muy por el contrario, lo que fuese tenía que ser completamente innovador, de una duración acotada, con una dinámica muy lúdica y por supuesto ágil y sorprendente.

Finalmente, y aquí me refiero al porqué, la actividad tenía inequívocamente que dejar complacido a quien hiciese el esfuerzo por asistir. Luego, debía entregarle mucho más de lo que esperaba recibir y, por lo mismo, hacer que valorase la actividad de forma completamente positiva, tanto como para anotarse a una próxima (eventual) edición.

Con estas ideas en borrador bajo el brazo, me encaminé por tercera vez a Tierra de Libros, para participarle a Silvina de mis avances. Convencida que atisbábamos un prototipo de nuestro “Instante de Vino con Vino”, me adentré a paso firme en la librería. Ahí, tras el mostrador estaba Beatriz, quien trabajaba con Silvina codo a codo en la operación de la tienda. Ella al verme, dijo sin más: “Hola Fernanda, ¿qué tal andás? Tanto tiempo sin verte…”. Yo, en muy pocas palabras le indiqué en lo que había estado en el último tiempo, y ella sentenció: “Mirá, era justo lo que pensábamos con Silvina, que estabas viviendo un silencio creativo”.
(Continuará…)
Agradecimientos y menciones.

Tierra de Libros: http://tierradelibrosacassuso.blogspot.com/


Encuentro de NOVIEMBRE en Bellavista: http://www.facebook.com/#!/event.php?eid=289421891069116

Twitter Fernanda Valenzuela @fvalenmo

Alvaro Tello

1 comentario:

  1. Fernanda Valenzuela13:39

    Gracias por esta segunda publicación y genial la introducción... Salud por Jodorowsky!!!

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