¿Qué fue del odessagne y el shampanskoye? Extraños vinos espumantes que se comercializaban en Chile.

sovietEl que quizás fue uno de los tipos de espumantes más lejanos y extraños que he tenido la oportunidad de probar, desapareció del mapa productor después de la caída del bloque soviético, para volver totalmente industrializado por privados extranjeros. El “Odessagne” (palabra que desambiguada es “champagne de Odessa”) fue una de las tantas bebidas alcohólicas celebrativas que antiguamente bebía el politburó ruso bajo total desconocimiento público, desfilando actualmente con total libertad entre una juventud rusa y ucraniana, que desconoce el trayecto histórico de estos vinos que incluso, han hecho aparición en el comercio mayorista chileno.

El Zar Pavel Petrovich I, es quien marca el inicio del consumo de champagne al interior de la familia real rusa, cuestión que perduró hasta la muerte del Zar Nicolás II, quien es sabido fue asiduo bebedor de Louis Roederer Cristal. Tanto fue su adoración a la bebida espumante, que el mismo proponía y  llegaba a exigencias de como debía ser su presentación. Al punto que si se revisa la parte posterior de la Roederer Cristal, es fácil percatarse de su fondo plano. Esto se debe a una petición del Zar ante la posibilidad de que alguien pudiese atentar contra su vida, poniendo explosivos en la concavidad de las botellas.


Debido al interés de Nicolás II y todos aquellos ligados a la familia real, algunas mansiones y casas de champagne ven la factibilidad de producir lejos de sus fronteras, estudiando las condiciones climáticas para comenzar a cultivar material traído de Francia, puesto en los territorios de Artemivsk, Odessa, Moldavia y Bielorrusia.

Posterior a  la guerra civil y con las ideologías en pleno, se encargó por iniciativa estatal la producción de un “champagne” para el pueblo. Quien gestionó la idea fue un equipo de gobierno que fichó a Anton Frolov-Bagreyev, científico y enólogo a quien se le adjudica la creación del método ruso continuo, el cual tras una cadena de transferencia por estanques, consigue un vino espumante económico que fue conocido como: Sovetskoye Shampanskoye o Champagne soviético. La trascendencia de este método fue tal, que es aplicado en la actualidad a vinos italianos, alemanes y franceses, siendo en este último país, donde poco se sabe que Moet Chandon, ya había adquirido la licencia de dicho método en el año 1975. 

53ede4eddd731LEl champagne soviético, pasa y sobrevive a la propaganda social anti-alcohol y a la caída de la Unión Soviética, diseminándose en una variedad de etiquetas y de países que pertenecieron al bloque soviético.

Algunas botellas de plantas sobrevivientes llegaron a Chile en el año 2009, en total y absoluto silencio, bajo las exportaciones que realizaba esporádicamente la empresa polaca Bartex, en complicidad con importadores nacionales.

Las etiquetas con los nombres Amadeus, Grand Prix, Igristoje y Napoleon y L'Odessika, de cepas como Aligoté, Fetyaska, Risling, Pino blanc, Shardone y Traminer (escritas literalmente) presentaban para mi pesar, vinos de muy mala calidad y bastante reducción en nariz, con una burbuja muy bruta y bastante azúcar residual, siendo Amadeus Extra Brut y L'Odessika, vinos secos a los cuales se les puede dar un mejor apronte.

Sin embargo la que destaca por sobre todas es L'Odessika (Odessagne) con mediana acidez y de burbuja muy fina, con mucho tostado y una cremosidad fuera de serie. Se puede suponer que no es método ruso el cual se aplica, debido a una integración con el carbónico que claramente corresponde al tradicional champenoise.

El único problema de L'Odessika y de las pocas botellas que llegaron a suelo nacional, es no poder esperar una segunda vuelta, ya que como marca y espumantes, no existen.

11788668Un comunicado de prensa escasamente difundido y firmado por el grupo Campari, confirmó que años tras se finiquitó la compra de la planta por 18 millones de dólares, eliminando el sitio web tardíamente el año 2011, lo que se tradujo a nivel de consumidores en un aumento de precio de aquellas botellas en diversos sitios de subastas. Algo que impresiona tomando en cuenta que en el mercado nacional la botella no superó los 4 mil pesos.

Actualmente Campari no ha dado señas de nuevos productos que hagan suponer que esta compra haya sido una gran inversión (ya se encuentran vendiendo la planta de espumantes) al ver que su línea de vinos carbonatados se encuentra limitada desde el año 2008, a la producción e importación de la línea Campari, liquidando algunas etiquetas nacionales.

De los múltiples productores de champagne soviético se conservan muy pocos, siendo ninguno de gran importancia en términos de escala, exceptuando Igristoje, la única marca popular que sobrevive con números azules. Muchos se han visto en la necesidad de comercializar su vino base a países que producen espumantes de granel, como por ejemplo Polonia. País que debido a su baja producción, gasifica y envasa mezclas de toda Europa.

Creo que lo realmente interesante –y extraño– es revisar como se fue degradando la tradición histórica de un vino que nació en monarquía, se consolidó con el comunismo, y que fue finalmente decapitado por el capitalismo y la globalización, de la cual goza un segmento cada vez mayor de la población, que prefiere el champagne francés y no el ruso o ucraniano. Una verdadera vuelta al revés.

Alvaro Tello


@Vinocracia

Alvaro Tello

2 comentarios:

  1. Mauge09:07

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  2. Es increíble lo que llegaba a Chile, y no hace mucho!. En Argentina sacando Champagne, Cava y Prosecco; es imposible encontrar vinos espumantes de paises productores no tradicionales.
    Con respecto a este espumante ucraniano de Odessa, no es justamente la región histórica que elaboraba los espumantes de "calidad" en Ucrania.
    La región que más cantidad y supuestamente mejor calidad; era la península del sur de Ucrania, llamada Crimea. Allí aún se sigue elaborando el vino espumante de método champenoise llamado: Krim (Según el tipo y la bodega se lo puede elaborar con las variedades: Chardonnay, Pinot Noir, Riesling, Aligoté y Cabernet Sauvignon).
    El Krim brut que bebí y que se vendía en España era de calidad media, agradable y correcto, pero nada de otro mundo. Se dice que el mejor Krim que elaboraban e incluso el que más se exportaba era el espumante Krim tinto brut semisec a base de Cabernet Sauvignon

    Tantas burbujas en el mundo, que aún faltan degustar.

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